sábado, 7 de marzo de 2015

YIHAD

Recientemente asistí a una jornada universitaria relativa a la Yihad. Llegué a la conclusión de que ni siquiera en el entorno universitario, en el que dictaron sus ponencias profesores de distintas facultades, se entiende bien el fenómeno extraordinariamente complejo de la Yihad.

Al poco tiempo de los atentados del Charlie Hebdo, apareció una novela del famoso y controvertido escritor Michel Houellebecq, titulada "Soumission" (Ed. Flammarion), en la que analiza el posible gobierno de un país como Francia por parte de un musulmán. Islam significa sumisión. Lectura muy recomendable. Este libro tiene el mismo título que el corto que provocó el asesinato del cineasta holandés Theo van Gogh, mediante tiroteo y degüello.

Y  poco tiempo después , en un congreso celebrado en Dinamarca sobre el derecho a la libertad de expresión y a la blasfemia, se produjo otro atentado similar al del semanario francés.

La respuesta de un catedrático a este tipo de conductas reactivas mediante el uso de armas con motivo de este tipo de conferencias fue tan claro como simple; el código penal. Esto es no entender nada. Si admitimos la multiculturalidad, antes o después tendremos que definir los límites, porque una blasfemia para un musulmán partidario rigorista de la sharía tiene como respuesta la pena de muerte, pues lo que nosotros denominamos atentado a los sentimientos religiosos, como un delito leve, para ellos, si los sentimientos religiosos son los suyos, la calificación es bien distinta.

Se han reportado tiroteos de milicianos del Estado Islámico a menores por pronunciar palabras malsonantes, mientras los ideólogos debaten sobre si es lícito que las mujeres lleven sujetador o  tomarlas como botín de guerra, como ya hace Boko Haram.

Y se habló en esta jornada universitaria del Estado Islámico, como un fenómeno militar, religioso o económico, pero creo que sin entender que la guerra santa puede existir allá donde haya un musulmán rigorista (definir el Yihad llevaría muchas entradas a este blog).

Sobre el Estado Islámico ( Al daula al islamía fii al Iraq ua Shaam- conocido con la sigla árabe DA'ESH) se escribe mucho, pero no es sencillamente la consecuencia de una Yihad que se ha concretado en el dominio de un territorio, como dicen ellos, porque Dios así lo quiere.

Primeramente el DA'ESH no era más que Al Qaida para Iraq, antes dirigido por Al Tsarqaui y ahora por Al Bagdadi, pero en un Iraq de posguerra, en el que los americanos desmontaron el ejército vencido y la policía, creando un ejército en el que por dos millones de dólares puedes ser General de División y tener la prerrogativa de practicar exacciones ilegales a cualquiera que esté en tu zona de control militar, o recibir la mitad de la paga de dos tercios de la tropa para quedarse  cada soldado de vacaciones. Ese ejército lo derrotó fácilmente el DAÈSH porque los primeros en desertar fueron los generales. Antes, muchos de los miembros de las fuerzas armadas se pasaron a la insurgencia o, directamente, al bandidaje, del tipo del practicado por el propio DA'ESH, cobrando el impuesto revolucionario/islámico a los habitantes de las zonas conquistadas o simplemente bajo su influencia.

A continuación conviene considerar que en el Iraq de posguerra,  la mayoría de la población sunita fue administrada por un gobierno como el de Al Maliki, con el único sustento popular de las milicias chiíes.

Después no conviene perder de vista que, por tanto, DA'ESH y sus grupos aliados son una reacción sunita contra los chiíes, a los que masacran para luego publicar estas masacres con el fin de generar terror, con montajes cinematográficos cada vez de mayor perfección técnica. Recordar aquí que este movimiento estuvo financiado de forma clara por  Arabia Saudí y por los emiratos, concretamente Qatar y Kuwait.

Añadamos que un sostén importantísimo de este yihadismo suní proviene de Pakistan, que, como Arabia, es aliado de muy especial trato de los Estados Unidos, así como Turquía, país presuntamente cercano a occidente que permite el paso de combatientes a través de su territorio.

Al avispero iraquí se une la guerra civil siria.

Siria es un país dirigido por un dictador, que tenía su apoyo en un partido laico como sucedía en el Iraq de Saddam Husein. Siria  entró en crisis por tremendas sequías, carestía de productos básicos inalcanzables para la población humilde mientras algunos se enriquecían cada vez más; un país en el que un oficial de la "mujabarat", el servicio de inteligencia o policía secreta, vivía pasando hambre. Sucedió que encandilados por los medios de comunicación, apostaron todos por una nueva primavera árabe en ese país, en el que había que apoyar a la insurgencia porque el dictador habría usado gases tóxicos contra la población civil, lo cual la propia ONU ha declarado que no se pudo probar.

La prensa y las redes daban por caído el régimen de Assad, pero, frente a lo sucedido en Libia, donde los americanos, franceses e ingleses bombardearon para apoyar a la insurgencia con el resultado de todos conocido, la semana pasada decapitaron a decenas de cristianos y lo filmaron para difundirlo, Assad tiene apoyo del partido Chíi Hizbollah, contrario al DA'ESH sunita, así como el apoyo de Rusia y China, principales clientes del régimen sirio y de Irán, que planea un gaseoducto que pasaría por la zona.

¿Entonces, cómo es que el DA'ESH tiene armas y fuerzas para sus campañas militares? Pues porque se hizo con las que abandonaron los desertores del ejército de Iraq y las suministradas a la resistencia anti Assad, de muy alta tecnología, que han acabado en manos de los yihadistas a los que se han pasado en masa los opositores de Assad. Armas suministradas fundamentalmente por USA, como décadas atrás hizo en Afganistán y acabaron armando a los taliban, que, por cierto, están muy lejos de ser vencidos.

Y mucha publicidad en las redes, en las que se publican a veces videos fuera de contexto y como el resultado de exitosas campañas bélicas.

Las autoridades saudíes declararon mediante varias fetuas que era ilícito autoinmolarse o combatir en territorio extranjero, unos cuantos años después del 11-S que tan cercano estaba en lo sucedido a lo proclamado desde las mezquitas saudíes. Corregir ahora es  otro dislate, ya que el wahabismo saudí admite que solo hay un territorio musulmán habitado por los fieles (umma) y ese territorio no entiende de fronteras (Dar al Islam). La presión de USA y el miedo a los yihadistas retornados ha hecho que el régimen saudí, responsable directo de la financiación de escuelas wahabistas y movimientos yihadistas, haya intentado corregir, tras constatar que es posible que haya caído en su propia trampa.

Iraq y Siria serán el origen de actos yihadistas en occidente, unos protagonizados  por combatientes retornados de una guerra en la que no se aplican las leyes que humanizan estos conflictos y, por tanto, carecen de escrúpulos a la hora de ejecutar acciones de lesa humanidad, otros por aplicación de la teoría de la Yihad Global, obra del nacionalizado español Mostafá Setmarian Nasar, implicado en nuestro 11-M, teórico de la acción en células e incluso de la yihad sin líderes; acciones de provocación solo mediante mensajes que algún radical devoto puede captar en los medios o en la red antes de pasar al atentado (los denominados "lobos solitarios", calificación que daría para hablar mucho).

La teoría de este autor, muy influyente entre los musulmanes rigoristas, queda explicada en su libro, escrito en árabe, titulado "Llamada a la resistencia islámica global" obra que en su planteamiento de base no es nada nueva; ya se aprecian razonamientos que vienen  de Sayyid Qutb, mentor de los Hermanos Musulmanes como fuente del islamismo integrista. (Qutb fue ahorcado por el Gobierno de Nasser).

Setmarian Nasar explica que los musulmanes viven en estado de postración por culpa de sus gobernantes corruptos, apoyados por los occidentales que ocupan territorios musulmanes y se apropian de la riqueza de los mismos. Estos musulmanes emigran por la pobreza de sus países provocada por occidente, donde se les margina y no se les deja practicar su religión. Este es el elemento nuclear del pensamiento  islamista; convencerse de que los demás son culpables, inferiores moralmente y que tienen el derecho al desprecio o a la acción que ellos llaman de resistencia, útil para justificarlo todo y el origen de todo fue la pérdida de un estado islámico fiel y armonioso que seguía las reglas de los antepasados (salaf) defendida por Ibn Taimiía, pensador del siglo XIII, para quien la ruina sucesiva del califato "platónico" ocurrió al  alejarse la comunidad y sus príncipes del camino recto (sh'aria). Este sentimiento, no muy racional pero muy firmemente aceptado por la población, se basa en la posibilidad de que una particular opinión pública como la musulmana pueda acceder a la información de cadenas como Al Yazira o Al Arabiía, tanto como a las cadenas vía satélite occidentales. Ven la riqueza, el liberalismo moral y sexual (Qutb volvió trastornado tras su viaje a USA a principios del pasado siglo, por una pretendida laxitud en las costumbres, al acercársele una mujer desconocida para intentar entablar una relación), la desigualdad entre los ricos y pobres de sus países y las virtudes, ciertas, de sus líderes religiosos, cuales son la ejemplaridad en el cumplimiento de la norma religiosa, la vida irreprochable  y humilde entre sus correligionarios que los aceptan como modelos de honradez, ayuda al necesitado, cultura y fe; conceptos que no somos capaces de entender en las sociedades laicas occidentales.

Toda esta mentalidad no tiene solo su origen en tiempos muy remotos. sino que ha sido retomada en sucesivas ocasiones, como hizo el seguidor de Qutb, Sukri Mustafa, fundador de la Yama’at al-Muslimin (Sociedad de Musulmanes) conocida por su principal aportación teológico-política; "Excomunicón y expulsión"  (Takfir ual-Hijra, antecedente inmediato de Al Qaeda), según la cual, los gobernantes que se alejaran del Corán eran objeto de expulsión de la sociedad de fieles (umma) y, por tanto, objeto lícito de la lucha contra ellos en el ejercicio de la Yihad, durante la cual los muyahidin pueden no observar las reglas coránicas para ser más eficades en la acción, contra sus gobiernos, contra occidente o contra otras corrientes musulmanas declaradas heréticas (tomar alcohol, comer cerdo, vestirse a lo occidental, etc.)

Este es el elemento diferenciador respecto de otros países con iguales problemas sociales y económicos que no han generado un conflicto religioso general, por ejemplo la India; en el ideario musulmán se establece que la actual postración de los países islámicos es  culpa de occidente, una sociedad de vergonzosa decadencia moral  y, por tanto, pese a la superioridad ética de los musulmanes,  la culpa la comparten los occidentales con aquéllos que se han alejado del Corán, literalmente escrito por Dios y, por tanto, infalible. En este pensamiento teocentrista es muy dificil encontrar puntos de contacto con un occidente liberal, nacido de la Ilustración, y de raíces cristianas.

Lo novedoso del libro de M. Setmarian Nasar no es, pues, el planteamiento inicial, sino la táctica y la estrategia de lucha como forma de Yihad Global, en ese proceso de desconcentración y casi disolución organizativa, que no operativa, del terrorismo yihadista,  pues cada adepto  puede realizar su aportación a la guerra santa, con donaciones, entrega  de armas  convencionales (o biológicas o nucleares), recurriendo al simple uso de armas blancas o incluso atropellando peatones, siempre que sea con publicidad, para que pueda difundirse el hecho por las redes  sociales  con el fin de retroalimentar la acción de estas minorías extraordinariamente agresivas que cuentan con importantes apoyos y variadísimas posibilidades de atacar  colectivos totalmente indefensos.

Es cuestión de probar y copiar; ya frustrada la "operación bojinka", se concretó en los atentados del 11-S, Los atentados del 11-M fueron copiados por los de Londres y los de los "lobos solitarios" se parecen unos a otros demasiado; distintos servicios de inteligencia descubrieron planes de fumigación con esporas de ántrax, impactos planificados de aeronaves contra centrales nucleares o envenenamiento de los depósitos de agua potable. Como son objetivos más fáciles las sinagogas o los templos cristianos, a cuyos fieles se puede atacar incluso con arma blanca, tanto como las autoridades o los policías por representar dicha autoridad. Hasta las escuelas infantiles han sido objeto de acciones yihadistas.

Michael Nazir-Ali, obispo cristiano pakistaní, en su libro "Triple jeopardy for west" (Editorial Bloomsbury) , tras un brillantísimo análisis del Islam, mantiene que nuestros   riesgos son más genéricos pero muy precisos: el laicismo agresivo, el islamismo radical y el multiculturalismo.

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