sábado, 8 de noviembre de 2014

ADELA

Adela se levantó de madrugada. Tenía seca la garganta y necesitaba tomar un poco de agua. Antes de retirarse a dormir olvidó llevar su vaso a la mesita de noche.

A una hora indeterminada, al levantarse, tropezó con el edredón y vino a caer al suelo. Sus viejas articulaciones, pues tiene más de ochenta años, no le permitían ponerse en pie. Lo intentó agarrando el borde de la cama, pero no tenía suficiente fuerza y tampoco a nadie a quien llamar, pues es una anciana viuda que hasta ahora se había valido por sí misma, aunque ya había tenido dos conatos de incendio por olvidarse la comida en el fuego y hubo de ser trasladada en otra ocasión, hace seis meses, al hospital, pues había tomado doble dosis de un medicamento contra la hipertensión que le provocó un desvanecimiento en presencia de un familiar que la visitaba.

A esa hora indeterminada de la madrugada, caída en el suelo, tras pedir auxilio con la esperanza de que la oyera algún vecino, permaneció caída mucho tiempo. Semiinconsciente, en su agonía, iba arrastrándose desde el dormitorio al pasillo en que se encontraba el pulsador de emergencia para que la asistencia social supiera de su necesidad.

A oscuras, entumecida por el frío y con la mente embotada por el miedo y el tremendo golpe que recibió al caerse, fue arrastrándose por el pasillo, en busca de auxilio, en sentido contrario al lugar donde se encontraba el pulsador.

Siguió arrastrándose, por tiempo indefinido, entre estadíos de inconsciencia, desorientación al recuperarse y esfuerzos instintivos de fatiga infinita por moverse en busca de ayuda.

En la oscuridad quiso reconocer la forma del sillón de la sala de estar, porque se oída el tic-tac de un reloj de pared que se encuentra cerca. Al intentar agarrarse al brazo del mueble para incorporarse, el mismo se volcó, provocando una nueva caída de la anciana.

Siguió arrastrándose por el suelo y, sin querer, acabó pulsando el interruptor de un cable que hace de alargadera, con lo que, como si hubiera sido un milagro que ya no se podría haber esperado, se encendió una lámpara de pie.

Recuperó todas las fuerzas que le quedaban para alcanzar el pulsador que estaba en el extremo opuesto del pasillo. Intentaba ponerse a gatas, pero no tenía fuerza; de manera que, a tramos muy cortos, arrastrándose,  recorrió la galería hasta el final, justo en sentido contrario.

Dos horas después de su caída, la encontró una patrulla de la Policía Local que, alertada por la Cruz Roja,  pudo entrar a la casa escalando un patio interior y rompiendo la ventana del baño. La encontraron sangrando, se había orinado por el esfuerzo y había arrastrado toda su humanidad dejando un rastro a lo largo del pasillo.

Hoy está en el Hospital General. No se explica muy bien lo que le había pasado, solo llora cuando se la pregunta, movida por el miedo, la debilidad y la vejez. Torpe en sus expresiones, pues no recuerda los detalles de su accidente, con la cara amoratada, una gran herida en su ceja derecha cosida mediante puntos de sutura y un aparatoso derrame en el globo ocular del mismo sitio, se esfuerza por expresar todo su agradecimiento a los sanitarios que la cuidan.

domingo, 21 de septiembre de 2014

NACIONALISMO, ESTADO Y REALPOLITIK.

El pasado no se repite; pero nunca es totalmente distinto; vuelve con variaciones geográficas y culturales en las que se presenta la historia como un espectro de matices hecho a base de los mismos colores.

La identidad. La pobreza. La crisis. La economía. La cultura. El odio. La petulancia. La pretendida superioridad cultural, moral o económica son los ingredientes presentes en toda relación humana que, en mayor o menor medida, forman el contexto en el que se desenvuelven los grupos o "naciones".

La crisis económica en Europa, que tiene un claro componente financiero, se parece mucho a las crisis que se producen cada 15 o 20 años pero es distinta de todas las anteriores. Sin embargo, sus consecuencias resuenan como consabidas de otras quiebras pasadas.

Decía Marx que toda sociedad se sustenta en una infraestructura económica que es la que acaba siendo la base de la estructura política y cultural de una sociedad. Esta afirmación es válida y se demuestra como una interesante perspectiva para interpretar lo que sucede en estos días.

Durante una crisis que está modificando las estructuras económicas de un mundo globalizado todo lo que va sucediendo, sin embargo, por repetitivo que parezca, suena disonante en este concierto desbordado que es el mundo actual, por más que se repitan argumentos conocidos.

En toda Europa surgen movimientos políticos identitarios de una u otra manera, ya sea frente a los extranjeros, frente a otras clases, frente a otra casta o contra otra religión.

Nada que repetir sobre lo que ya se adelantó someramente en otras entradas; es increíble que a estas alturas de la historia existan movimientos islámicos profesados por devotos capaces de recurrir al terrorismo, a las acciones encaminadas a ocasionar terror, valiéndose para esta forma de  barbaridad premedieval de un amplio elenco de nuevas tecnologías. Estos pretendidos musulmanes centran su estrategia en una interpretación sesgada y literalista del islam, recurriendo a las fuentes del mismo de forma integrista y purista (salafismo) para intentar desprender de su corpus teológico todo tipo de modernismos que serían a su juicio contrarios a la esencia pura de una religión en la que, no obstante,  el concepto de piedad, paz, ayuda al necesitado e incluso el sentimiento místico de vinculación amorosa con Dios puede recordarnos perfectamente a los místicos cristianos.

La guerra de Iraq y la guerra civil siria son una clara consecuencia de la intervención occidental en la zona cometiendo un error tras otro, desde la tibieza europea y la falta de altura moral de la administración americana.  Ni había armas de destrucción masiva en Iraq, ni Saddam, que fue durante mucho tiempo un aliado laico de occidente, era un Ben Laden y si pasó a ser la bestia negra tal vez fuera por desequilibrar en inestable balanceo de los intereses petrolíferos de la zona (otra vez la infraestructura económica marxiana).

El partido laico y panárabe Baas que apoyaba a Saddam (digámoslo así) y a otros regímenes de la zona fue barrido y la alternativa ha sido el nacimiento de corrientes radicales islámicas  que ya latían y resultan difíciles de contener, como sucedió en Afganistán. Caemos  en la cuenta de que no puede trasplantarse la historia y que la "primavera árabe" no fue más que una monumental estupidez de quienes creen que puede pasarse del islam preindustrial a la democracia liberal sin cambiar de base la economía de los países afectados.

El propio Hussein, tras el ataque americano con motivo de su invasión de Kuwait, empezó a comportarse como un creyente e incorporó a la bandera nacional el lema que proclamaba que Alah es el mas grande.

 Ahora, una mezcla de estados pretende intervenir en la zona formando coalición, sin haber aprendido nada de Afganistán y sin estar de acuerdo siquiera en lo que deben hacer o cómo hacerlo, todo mientras otro estado, el Estado del Islam (Al daula al Islamía) que no es un estado como se entiende el concepto en occidente, sino un califato que está sustituyendo al Estado fallido postbélico de Iraq y se encarga de aplicar su aberrante manera de entender la sharía, mientras practica el exterminio de cristianos y kurdos (otra vez el histórico genocidio de los kurdos, el mayor pueblo sin estado del mundo, ni propio ni ajeno que los pueda acoger; milenaria nacionalidad "histórica" de origen indoeuropeo).

Occidente apoya ahora a los peshmergas del Kurdistán. La población de esta región, sin embargo,   fue objeto de genocidio por parte de turcos  e iraquíes con armas vendidas a Saddam Hussein por los soviéticos, Francia  y gas mostaza suministrado por Alemania ( la España de Felipe González , como muchos otros países, también vendió armamento convencional). Estados Unidos y sus aliados tratan de entenderse con el Irán Chií, antes la base del eje del mal, para enfrentar el peligro integrista sunní que encarna el Estado Islámico, posponiendo de forma realista el contencioso nuclear.

La crisis también está agudizando los latentes conflictos  identitarios de Europa, donde hay naciones sin Estado pero, desde luego, sin relación alguna con la mencionada situación de los kurdos.

 Hace unos días votaron los escoceses sobre una posible segregación del Reino Unido conservando lengua, moneda e incluso corona. Es extraño el Reino Unido, un país sin constitución escrita en el que se vota de veras sobre su fragmentación,  aunque no hace tanto que se suspendió la autonomía irlandesa y se ocupó la región por el ejército.

 No hace tanto que los belgas estuvieron un año largo sin gobierno porque no podían entenderse las minorías flamenca y valona; el mismo conflicto podría darse en Chequia, Hungría, Rumanía, Eslovaquia o la Bretaña francesa, sin mentar cada una de las repúblicas de la antigua URSS.

En Francia la crisis ha permitido el ascenso de la ultraderecha como en España de la ultraizquierda; y ambos movimientos desde distintas identidades representativas y desde la pretendida "superioridad moral" frente a la clase política en esta coyuntura de crisis.

En España se plantea la cuestión catalana, que desde su inicio, a principios del siglo XIX se basaba en una pretendida reacción al centralismo y a la inmoralidad del grupo gobernante. En gran medida, el problema centralista es ya historia y los últimos acontecimientos del Caso Pujol --y lo que veremos-- nos resuelven cualquier duda sobre la moralidad de la clase dirigente catalana.

 Sin embargo, estos tópicos no son nuevos, ya se plantearon a principios del Siglo XIX, pero sin que se intentara quebrar la unidad nacional o estatal (solo muy tardíamente se concluyó que España era un Estado y Cataluña una nación); al principio se entendió a la inversa, dando a "nación" el significado liberal y a "Estado" el medieval, para entendernos durante décadas. Lo cierto es que el propio Almirall, el padre del catalanismo, acabó su vida muy lejos del nacionalismo, como lo hiciera Arana respecto del movimiento identitario vasco. 

Lo cierto es que el pensamiento nacionalista de las regiones periféricas no puede entenderse sin el movimiento integrista que fue el carlismo en los días de su nacimiento, como reacción moral cristiana y local al liberalismo "inmoral" y anticristiano centralista (aunque otro padre del catalanismo, Cambó, renegó de la II República que acabó por suspender el Estatut; el lider de la Lliga acabó financiando y promoviendo el reconocimiento del régimen de Franco en este bucle que muchos nacionalistas regionales acaban haciendo hacia el realismo al final de sus vidas, tal vez creyéndose cuerdos desde la vejez, el agotamiento y la agonía, como Alonso Quijano).

El otro componente de todo nacionalismo, junto a la exaltación neorromántica de las particularidades locales y raciales frecuentemente, es el odio a lo que no sea homogéneo y localista (esto en una Europa Unida y un mundo global), adelantando ya por otro prócer del catalanismo conservador, Prat de la Riba, en su obra "La Nacionalitat Catalana":

---"Es menester acabar con esta monstruosa bifurcación de nuestra alma, sentirse españoles y catalanes a la vez. Somos catalanes y solo catalanes. Este cambio no lo ha hecho el amor, sino el odio"

Este pensamiento, no obstante, no fue el más común, sino que los movimientos regionalistas fueron en su inicio razonables acciones de protección de la identidad dentro de una generalidad no excluyente. Prueba de ello fue la Primera República, promovida y dirigida por catalanes que planteaban un federalismo de izquierdas que hoy parece nuevo y se plantea como alternativa, pero que ya fue ensayado no con mucho éxito durante la Primera República, proyecto que hubiera podido ser viable pero desembocó en una forma delirante de cantonalismo que llevó a algunos a considerar naciones a la población de ciertos términos municipales.

Sin embargo, subyace lo de siempre. No se protege la hermosa lengua catalana  que nunca gozó de tanta vitalidad y afecto por parte los que somos aficionados a la lectura, lengua que, sin embargo, recibió en su día una poda empobrecedora, desde dentro del catalanismo, con la reforma rigorista de Pompeu Fabra, ni las instituciones autonómicas que tienen potestades verdaderamente federales; el problema es el dinero.

Ya en 1885, un movimiento social que se parecía mucho al catalanismo actual pero era memos petulante, presentó al rey una "Relación de Agravios" ("Memorial de Greuges") para evitar el efecto de la industria inglesa textil sobre la catalana, que habría que proteger en un contexto de pérdida de las colonias españolas y del comercio con ellas.

La particularidad de este vaivén catalán es la extraña sensación de un déjà vu surrealista sobre lo que pudiera venir.

 Imaginemos que se prohíbe la votación y que una parte de la sociedad política catalana intenta expresarse. Imaginemos que se suspende la autonomía y el Gobierno de Madrid utiliza a los Mossos d'Esquadra para impedir el sufragio. Se volvería a repetir una nueva suspensión de la autonomía desde dentro, incluso por policías que en su origen histórico, tras la Guerra de Sucesión, fueron instituidos por la administración borbónica  con la finalidad de perseguir a los austracistas.

Y alguien podría repetir lo que Figueras espetó a su Consejo de Ministros durante la Primera República, antes de coger la puerta y mandarlos a todos a hacer puñetas:

---"Estic fins als collons de tots nosaltres!"

PERSEIDAS (11-8-14)

 F. D. Á.
                                                                                                                 

  + 11-8-2004
                                                                                                                 
  In memoriam.


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Ángela visita el camposanto varias veces al año. Esta mañana temprano, con sus enseres de limpieza, tomó el autobús para entrar en el recinto cuando abre sus puertas. Llena el cubo, saca una bayeta que empapa en el interior del recipiente y la pasa sobre las lápidas de los familiares que yacen allí. Mientras hace esto va refiriendo algo en voz baja, unas palabras silvantes que resultan imperceptibles porque hoy no ha desayunado; no ha tomado sus pastillas y ha olvidado ponerse la prótesis dental. Vista desde lejos, pareciera que habla con sus familiares o , tal vez, estuviera rezando.

Por el camino va repasando de memoria el lugar en que se encuentra un sobrino fallecido prematuramente, una prima que pasó a la otra vida hace meses, sus cuñados... todos están allí. Los recuerda con melancolía y un poco sorprendida de cuántos años han pasado desde que faltan, aunque no están ausentes de su memoria.

Va y viene a la fuente trasegando cubos de agua con los que limpiar otra vez las lápidas. Antes ha retirado un cepillo que se encontraba junto a un ciprés para barrer las escamas de los árboles que el tiempo y el viento habían acumulado sobre la tumba.

De tanto ir ya conoce a los vecinos. El niño enterrado en el patio de párvulos cuyo nombre no se entiende en una chapa sujeta a una cruz, escrita con faltas de ortografía. El panteón del segundo patio de factura neoclásica en el que yacen los huesos de algunas personas pudientes. Las lápidas de los canónigos, unas escritas en latin y otras con unas menciones vanidosas referidas a la importancia del finado.


---"Emilio, tráeme más agua. Quiero dejar esto bien limpio. Aunque no sé para qué tanto... Me quiero ir con la conciencia tranquila..." le dice a su hijo, un hombre de mediana edad que la acompaña, el cual, en silencio se va con el cubo hacia la fuente, entre un bosque de cruces, bajo los cipreses, en una mañana de verano fresca, con aires que traen arrullos de tórtola.

Emilio vuelve con el cubo y observa a su madre, anciana pero enérgica, restregando la lápida de la tumba del padre. Recuerda los epitafios que estudió cuando era universitario.  Se le viene a la memoria una lápida medieval de un prócer insigne que yacía frente al altar, a un lado, en una basílica italiana, bajo una tumba desgastada por el paso de muchos fieles de siglos atrás y de tanto turista que viniera de todo el mundo desde hace pocos años para caminar por encima del sitio en el que reposan sus huesos. Sin pensarlo, se sienta con respeto sobre la losa de un túmulo cercano, observando el trajín de su madre y recordando a su padre, su enfermedad, su agonía y el desgarrador recuerdo que en su día creyó que nada podría borrar. Mientras recuerda fuma un cigarrillo; es adicto al tabaco como lo era él. Antes se emocionaba cuando iba al cementerio, ahora solo recuerda con pena y resignación los estragos del tiempo y reflexiona para sí que con mucha frecuencia vienen los ausentes a su  memoria, pero de la manera como se recuerda a alguien que se pierde en la lejanía y las brumas del olvido, con sensible melancolía, con resignación aceptada; sin el dolor lacerante de la pérdida reciente.

Un dumper pasa remolcando el carro en el que un funcionario deposita las flores secas que retira con diligencia para evitar la suciedad. Emilio piensa para sí que el recuerdo es intermitente, como las flores que se traen, se secan y se llevan y se consuela aceptando que las cosas solo pueden ser así, mientras cae en la cuenta que al ir a cargar un tercer cubo de agua ha pasado sobre una losa que, casi ilegible, contiene los nombres de algunas personas, enterradas a nivel de suelo bajo un mármol al que le faltan letras  en el que puede leerse, no obstante, la palabra "perpetua".

Mientras lee la vieja tapa de la tumba se da cuenta de que el cubo ha rebosado. Sus zapatos están chorreando. Recibe una llamada al móvil y cuelga sin contestar, antes de apagar el teléfono. Su madre ha finalizado la tarea y la acompaña hacia el exterior, mientras ella le va refiriendo, hablando en presente, dónde se encuentran sus familiares, mencionados por su nombre, como si se tratara se personas vivas que se encontraran allí descansando. Como si los vivos llevaran su vida en la ciudad y los difuntos vivieran en paz, felices en la compañía de  sus conmuertos.

Se alejan juntos, ella apoyándose en un bastón, hablando con su hijo. Él, en silencio, apurando un último pitillo antes de ayudar a la madre a subir al coche, ya que aún no pudiendo evitar el camino de ida,  la  ha convencido para no volver en autobús pues sus maltrechas rodillas le impiden subir al mismo.

Esta madrugada caen estrellas fugaces. Como hizo con su padre, tal vez salga con sus hijos esta noche a ver la lluvia.

sábado, 9 de agosto de 2014

CANCIÓN TRISTE

Solo hay algo más importante que la inteligencia; la bondad. La falta de bondad anula la capacidad de entender; no ponerse en el lugar del otro hace que desde el principio yerre el entendimiento.

He terminado la lectura de un libro sobrecogedor relativo a la época de la Gran Purga estalinista. Se titula "El borracho y la vendedora de flores. Autopsia de un asesinato de masas" (Ed. Tallandier) y es una descripción detallada, una crónica explicativa con gran cantidad de detalles de las purgas que muchos cargan sobre Stalin, pero que, en realidad, fue la concreción histórica de un pensamiento totalitario que arrasó Europa; un continente que enloqueció tras el trauma de la primera Guerra Mundial.

El libro de Werth empieza describiendo el caso de un revisor de trenes que en una estación cercana a Moscú, borracho, arroja en la cantina una botella que viene a dar contra el retrato del presidente de la URSS. Mediante el inconsistente testimonio de dos testigos, en un procedimiento extrajudicial, administrativo, similar al que en nuestro país se tramita y finaliza con una multa de tráfico, en menos de una semana, el alborotador fue ejecutado mediante un tiro en la nuca, típico procedimiento de "fusilamiento" bolchevique.

Decenas de miles de personas murieron de esta forma bajo el dogma totalitario. Una instrucción secreta de Stalin reclamaba un número de detenciones y ejecuciones que había que alcanzar, dependiendo de los estados, las etnias o la condición social (antiguos propietarios de tierras, finlandeses, polacos, lumpenproletariado; desarraigados, niños mendigos...etc) que ocasionaron la muerte de muchos millones de personas por ejecuciones sumarias, hambre o enfermedades. Y todo esto en nombre de un ideal, nacido tras este sangriento parto, que pretendidamente traería igualdad, libertad y fraternidad. Otra vez. Todo esto en nombre de la razón, la lucha contra la opresión; la igualdad como liberación de los oprimidos.

En otro libro del mismo autor se da cuenta del genocidio de Nazino, una isla en medio de Siberia a la que fueron deportados varios miles de "indeseables" que acabaron por practicar el canibalismo
("L' île aux cannibales").

Como muchas veces ha sucedido, cuando la violencia cruda es la partera de la historia, a la acción sucede la reacción. Tras la Primera Guerra Mundial llegó un tratado injusto que humilló a Alemania tanto como este país había humillado antes a Francia, agredido en esta ocasión, pero agresor tantas veces en el siglo XIX. Alemania, para alcanzar la linea de flotación de los aliados, envió un torpedo llamado Lenin a organizar una revolución en el interior de un estado monárquico medieval y casi esclavista. Nació el experimento soviético y la aplicación práctica de la lucha de clases marxista  que acabó en las ejecuciones de masas y el Gulag.

La reacción acabó en la Segunda Guerra Mundial (hoy se cumple aniversario del infame lanzamiento de la bomba de Nagasaki), con la mayor carnicería que los tiempos hayan conocido.

Leyendo el libro de Werth uno concluye inmediatamente que lo que se relata no es posible más que cuando el poder cae en manos de un dictador enfermo, en el seno de una sociedad enferma, mediante el ejercicio del poder sin límites, en el que se desconocen los Derechos Humanos que, proclamados en la posguerra y recogidos por muchos países, son sistemáticamente despreciados en demasiadas ocasiones.

En un proceso de alucinación colectiva que también encontramos en Alemania y recuerda a la lógica sectaria y al metalenguaje de los terroristas, se creaban órganos que pretendidamente representaban al pueblo, a los soldados y trabajadores en un experimento alternativo a la democracia representativa ("democracia burguesa") pero que no era más que un proceso de decantación hacia la dictadura unipersonal. Trotski, judio ucraniano; asesino asesinado por Stalin, fue quien creó el metalenguaje representativo de una supuesta realidad alternativa a la burguesa; así, el Gobierno se llamaba Sovnarkom ( siglas de Consejo de Comisarios del Pueblo), los ministros eran "comisarios" y los encargados de "misiones especiales" eran los verdugos.

A nuestros ojos parece increíble que la humanidad pueda llegar a la degradación de las sociedades totalitarias europeas del siglo XX; todo sucedió porque gente inteligente consideró serlo más de la cuenta, se armó de un pretendido dogma superior y empezó a construir una Historia de liberación que nacería tras una violencia que debería ser transitoria en el proceso de nacimiento de la libertad. Lo que sucedió realmente ya lo conocemos.

Sin embargo en esa sociedad esquizoide existía el sentimiento de culpa ya  que muchos eran conscientes de lo que estaban haciendo. Modernos autores informan que Stalin se confesó varias veces en su vida. En el libro de Nicolas Werth se reproducen informes de altos cargos políticos que transcriben secretamente otros de los responsables de los campos de concentración, en los que se dice que la gente muere de frío, que no hay ropa, que se comen a los perros y padecen tuberculosos o tifus, que al no tomar verdura en meses sufren escorbuto y que eran tantos los deportados que llegaban  que morían a miles de frío siberiano o de pura desnutrición.

A la muerte de Stalin, Kruchev inició el proceso de revisión de la política soviética con el informe secreto al Congreso del PCUS, pero uno de los más competentes ejecutores de la política de disparo en la nuca y deportación había sido él, que organizó a su vez el asesinato del genocida Beria para hacerse con el poder.

A estas alturas, sin embargo, la violencia política no es agua pasada; esta mañana se han reanudado las hostilidades en Gaza. ¿Qué diferencia hay en considerar prescindible y objeto de eliminación a un alcohólico por considerarlo residuo marginal, un deficiente mental por ser una carga social o un judío o palestino por el mero hecho de serlo?

Durante la Segunda Guerra Mundial, la juventud europea en plena carnicería escuchaba a Piaf, Dietrich o a Vera Lynn (tiene 97 años) y su famosa canción "We`ll meet again" (Nos veremos de nuevo", una promesa a la espera del reencuentro con quien perdiera la vida). En la tragedia, las tres cantantes se entregan a la esperanza del amor, en canciones de desgarradora belleza.

Os regalo "We'll meet again" de la magnífica Lynn. Una canción a la esperanza. La canción más triste y esperanzada que se haya cantado.

Mientras que en la más trágica zozobra haya canciones al amor y la esperanza, la lucha por la bondad y la razón no está perdida.

https://www.youtube.com/watch?v=OJKMji2688M






viernes, 18 de julio de 2014

LUNA VIEJA

Esta noche me ha despertado la luna. Creí que estaba amaneciendo. El pasillo del dormitorio se encontraba en una clara penumbra, como si se tratara de una hiperbórea noche blanca., esas noches polares que son de día sin serlo, pero tampoco son noches. He recordado una buenísima película de Norman Jewison  protagonizada por un joven N. Cage y Cher, representando los papeles de unos miembros de una familia italoamericana. Es una película coral con muchos coprotagonistas, pero,como resulta con otras de este tipo, como la obra maestra "Dublineses", vas entendiendo la vida de cada uno, en cada uno, con sus traumas, sus amores, sus traiciones, su generosidad y su mezquindad; con su silencio. En "Dublineses" el nudo se desata cuando la esposa explica a su marido, amante pareja, que está triste porque desde su adolescencia recordaba a un joven pretendiente que murió de frío esperándola a la puerta de su casa, de lo que nunca había hablado a su buen esposo. En la película que comento de Cage y Cher, entiendes de pasada el núcleo de la misma cuando dos maduros cónyuges comentan que, la luna, que entraba blanca por la ventana, era la misma que brillaba cuando dos miembros de su familia se conocieron y, en ese momento, les hacia, de alguna forma, conocerse mejor a ellos, en el silencio de la noche, tras el paso de los años... la misma luna. La película me impresionó positivamente en su día y pude asistir a su temprano estreno en los  cines Alphaville antes del doblaje, allá por los años 80 del siglo pasado. Finaliza con un  brindis de los coprotagonistas que, viviendo cada uno su vida, en compañía, toman un trago "alla famiglia" ; el film  te deja un tanto descolocado por cuanto puedes discernir que, de alguna forma, tal vez todos  sucumbamos a ese "Hechizo de luna", que es como se titula la película ("Moonstruck").

El mismo hechizo me hacía recordar el film, mi juventud y, al tiempo que me sentía joven porque tantos años aún no han hecho mella en mí, no podía dejar de recordar que siempre la luna ha sido un reloj que ha servido para marcar el paso del tiempo. Sin mucho que añadir, diré que la luna creciente es la mitad del mes lunar, camino de la luna nueva y ahora los musulmanes hacen un mes de ayuno diario que pueden romper al ocaso. La luna en árabe tiene el bonito nombre de Al qamar.

Por la tarde empezaba a verse por levante una increíble luna rojiza, enorme, que se podía apreciar incluso antes del ocaso y fue haciéndose más visible hasta que, de madrugada, como digo, era de un brillo casi solar. Y se me vino a la memoria, desvelado ya, el soneto de amor oscuro de García Lorca que a continuación os regalo, en él el poeta urge a consumar los sentimientos, pensando en esa imagen del paso del tiempo conjugada en la decrepitud del sol frente a una luna llena, o luna vieja que él dice; planteando que los sentimientos siempre son urgentes, que hay que darlos y pedirlos, porque no nos espera más que el estremecimiento de la soledad eterna, de la que solo se puede escapar con la entrega, con una interminable relación que fuera como una madeja de inacabable amor:

"Que no se acabe nunca esta madeja
del te quiero, me quieres, siempre urdida
con decrépito sol y luna vieja.
Que lo que no me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida".

Hilvanando recuerdos insomnes se me vino a la memoria el musical de Forman, "Hair", en el que se anuncia el inicio de la era de Acuario, donde ya todos seremos mejores y no habrá mezquindad en el mundo, conforme pensaban algunos jóvenes de entonces, en una reacción al sistema que siempre demuestra ser ingenua, porque el sistema no es algo instituido, sino que somos nosotros. De este musical recordaba dos hermosas canciones "Let the sunshine" (deja brillar el sol) y "Aquarius", que parece que es lo único que haya sobrevivido; una marca de bebida isotónica.

Creían que al estar la luna en la séptima casa astral y alineados Júpiter y Marte, la paz y el amor guarían a los planetas y en el amanecer de la era Acuario, todo iba a ser armonia y entendimiento, simpatía y confianza en un mundo de sueños dorados y visiones cristalinas que nos llevarían a la verdadera liberación de la mente. ¡Qué jóvenes éramos y qué necesario sigue siendo el mensaje!

Os dejo el enlace y la letra.

Tiempo, cine y música. Y lo mejor es compartirlo con vosotros. Mirad al cielo.

https://www.youtube.com/watch?v=EhbxI5eVnM4

"When the moon is in the seventh house
And jupiter aligns with mars
The peace will guide the planets 
and love will steer the stars

This is the dawning of the age of aquarius
The age of aquarius

Aquarius

Harmony and understanding
Sympathy and trust abounding
No more falsehoods or derisions
Golden living dreams of visions
Mystic crystals revelations
And the minds true liberation"

viernes, 6 de junio de 2014

TRAPECÍTICA 3



Y hoy en día vamos a peor. El propio expresidente de la Reserva Federal americana confiesa que no sabe cómo se ha producido la crisis ("The map and the territory: Risk, human nature and the future of forecasting", Penguin Press, 2013)

Se han incorporado numerosos mecanismos de estudio del equilibrio económico a largo plazo para prever las crisis mediante modelos dinámicos de equilibrio ectoclástico (aleatorio), siguiendo la obsesión loca de Adam Smith.

No han entendido nada de la Historia. La economía es la acción conjunta de millones de personas que trabajan por un interés propio saltándose las reglas de las leyes y siguiendo el único criterio de la persecución de la ganancia. Cuando el capital no puede incrementarse, se inventa el incremento, como ha sucedido en la actual crisis, durante la cual Greenspan intentó que fuera la mano invisible del mercado la que buscara el equilibrio. De locos.

Y pasó lo que tenía que pasar tantas veces a lo largo de la historia en una espiral cada vez más peligrosa: el crecimiento especulativo y los propios derivados financieros eran, en realidad, otra estafa diferida que, como ha sucedido tantas veces, no son más que peligrosos descubrimientos especulativos que han derivado al comercio mundial paquetes de deuda como nueva burbuja, pero esta vez de un montante de 10 veces el PIB de USA de 2002, llegando en 2011 a 700 billones de dólares, más de 10 veces el PIB global, según cálculos del Banco de Pagos Internacional. Ante esta enormidad hay que preguntarse porqué se llegó hasta aquí y cómo se va a salir de la crisis ahora.

Se confirma así lo que más de 300 años antes escribiera el escolástico Juan de Lugo:" Pretium iustum mathematicum licet soli Deum notum". El valor de las cosas sólo lo conoce Dios, y así debe de ser, pues a lo largo de los siglos se ha demostrado que la especulación dineraria y de activos ha creado enormes distorsiones que han generado innumerables ruinas, por la avaricia de convertir la regla personal de lo que las cosas valen en meras especulaciones financieras, construidas sobre el engaño y el peligro de alejarse de lo que son las cosas y lo que un buen padre de familia consideraría que pudiera ser su sagrado valor.

domingo, 1 de junio de 2014

TRAPECÍTICA 2

Y la crisis de las ciudades italianas se acrecentó más aún con la llegada del oro de América. El emperador Carlos tenía que pagar a los electores para conseguir el la corona imperial, consolidar bajo su cetro la "universitas christiana", para lo que tenía que conseguir apropiarse de la parte privada del oro depositada en los bancos de Sevilla y conseguir cada vez más oro que no hizo más que disparar los precios en España para acabar en Italia o Flandes,  mientras el tejido industrial de nuestro país quedaba arrasado por efecto de la entrada del metal americano y desaparecían comparativamente los grupos sociales productivos.

Los bancos de Sevilla quebraron también, habiéndose establecido antes la regla del depósito con reserva fraccionaria y los créditos forzosos a la Corona. La crisis perfecta provocada esta vez por los poderes públicos y los bancos asociados. Como hoy en día.

Y seguían las admoniciones de los Escolásticos Dominicos: "No os metáis en negocios peligrosos, pues pecáis, aunque sucedan prósperamente y por el solo peligro en que se pusieron los depósitos" recibidos en los bancos.

Siguieron las sucesivas bancarrotas de nuestro país; Felipe II tuvo el honor de reinar en un período en el que estas cíclicas destrucciones de riqueza eran frecuentes. Igual que ahora.

La excepción se dio cuando un banco municipal garantizó el coeficiente de caja al cien por ciento y se financió con unos modestos millajes que resultaban rentables gracias a la seguridad que inspiraban en sus cada vez más depositantes. Un banco de hombres honrados: La Banca Municipal de Amsterdam, gracias a la cual los depósitos quedaban garantizados totalmente, mediante controles semanales de burgomaestres que certificaban que todo el dinero depositado seguía allí. Pero fueron la excepción.

Los ingleses experimentaron la vergonzosa estafa del Banco de Inglaterra con la burbuja inversionista de la Compañía de los Mares del Sur (es el nombre que los españoles dieron al Pacífico que, por entonces era el que todos usaban para designarlo). Otra burbuja. Otra estafa financiera y otro cataclismo económico.

También los franceses tuvieron su personal experiencia de captación fraudulenta de inversiones y sus cíclicas consecuencias cuando, tras la Guerra de Sucesión española, el tesoro real francés estaba en bancarrota (apropiada palabra). El Regente, Louis de Orléans fue convencido por John Law para que se sustituyera el depósito de dinero o facturas por la emisión de billetes bancarios de deuda pública, convirtiendo al rey, a través del regente, en un banquero de la peor calaña, pues se constituyó la Sociedad Comercial del Mississippi, para explotar las magníficas prospectivas de la Luisiana francesa que no era, en realidad, más que una descomunal estafa. La emisión de papel moneda sin reserva de respaldo, el invento de Law, sería un antecedente que seguirían las bancas desde entonces en una práctica aún más peligrosa que la de los depósitos a la vista que pasaban a ser préstamos fraccionados. Otro fiasco descomunal del que se aprovecharon sujetos como Richard Cantillon, el padre de la Economía Política, que se dedicaba a la admisión de depósitos de acciones de la Sociedad Comercial del Mississippi, con reserva de venta. Lo que hizo ya se puede imaginar (enseguida se convirtió en una nueva práctica, aunque a Cantillon quisieron encarcelarlo), vendió las acciones depositadas cuando el precio era más alto y las recompró cuando era más bajo: se acababa de descubrir la especulación bursátil. Arruinó a  sus depositantes y se forró de dinero. La historia es terca, como se ve.