La lectura, como el lenguaje, es la bendición que gratuitamente nos ha sido dada; pero como todos los privilegios, va unida a una severa responsabilidad; decir la verdad y esta verdad ha de cumplirse no solo por lo que se dice sino por lo que se hace o por lo que significa lo que se omite. Cuando se miente sobre una persona, por acción o por omisión, caemos en la más reprobable e inmoral de las conductas: la felonía.
Acabo de leer una novela que trata sobre esto. Es un drama psicológico en el que se entreveran personajes con psiques muy distintas en una trama de intereses urdida por la mentira, el resentimiento y la envidia enfermizos
Peter Böhl-Strauss es el encargado de una factoría dedicada a la fabricación de envases de vidrio. Viven todos los personajes en un pequeño pueblo de la Lorena francesa.
En un momento determinado, Peter, que era el responsable de la planta de fabricación, recibe el aviso de que, por la caída de la demanda, tiene que despedir a un tercio de la plantilla. Consulta con su mujer, que vive en la cercana Metz, para transmitirle su angustia. Ella le advierte que no debe preocuparse ya que, seguramente, con tantos años de experiencia en el sector, será capaz de reubicar a los trabajadores afectados en otra factoría cercana o, tal vez, conviniera establecer un sistema para conseguir la rotación en el trabajo y el desempleo para, desde esa básica solidaridad de 150 personas que se conocen de toda la vida, evitar que alguno pudiera resultar perjudicado.
En una amarga conversación con el responsable para Europa del holding al que pertenece la empresa propietaria de la planta de fabricación, recibe, en varias ocasiones, amenazas muy serias para el caso de que no se cumplan las instrucciones, advirtiéndole que se atenga a las consecuencias si no se ejecutan los acuerdos adoptados desde la fría despreocupación y la lejanía.
Desde la confianza que creía tener con sus antiguos camaradas de toda la vida, a los que consideraba entrañables compañeros más que subordinados, en la engañosa certeza que la verdad infunde a las personas de bien, se reúne con el comité representante de los trabajadores, para explicar las alternativas viables. Todos son conocedores de la grave crisis que a todos afecta. Recibe una respuesta moderada, llegando al acuerdo de que cada uno puede adoptar la postura, de las varias opciones posibles, que mejor convenga a los intereses generales, pero siempre sin reducir la capacidad de producción, pues esto sería ya el indicador definitivo que marcaría el cierre total de la planta de fundido de vidrio.
Peter se encargaría de ayudar a sus empleados, de conseguir mantener la producción a un nivel razonable habida cuenta de la reducción de la plantilla y, de paso, llevando de cerca el asunto, convencer al representante del holding de que la empresa sería rentable y de que, con el nuevo procedimiento de reingreso, se podría incrementar la producción; para ello, remite un memorandum de mejoras necesarias en la organización, como la renovación de medios, la modernización de procedimientos y un pequeño incremento de sueldo que incentivara la producción e hiciera más llevadero el trance por el que habrían de pasar los que, de forma rotativa, tendrían que quedar desempleados.
Noches sin dormir. Horas haciendo cálculos. Petición de consejos a sus colaboradores más cercanos, llamadas y comidas de trabajo con los responsables de otras plantas próximas, unas de la Lorena y otras de Baviera, le hicieron llegar a la conclusión de que el acuerdo que entre todos habían asumido, corresponsabilizándose de mantener el puesto de trabajo haciéndolo viable económicamente, sería la mejor manera de pasar el trance.
Seguro ya que que solo tenía motivos para su alegría, se fue una tarde a la oficina para terminar de perfilar el proyecto que, a todas luces, era viable, especialmente desde que el Delegado para Europa, Wilhelm Bach, tras realizar sus consultas, se comprometió a mantener en funcionamiento la planta y autorizar el pago del estipendio que, también él, con mucho trabajo, había conseguido por autorización de su superior. Y fue allí, llegando a la oficina, cuando encontró un escrito remitido por los representantes de los trabajadores, en el que le responsabilizaban de haber estado conspirando para conseguir él una subida de sueldo a cambio de expulsar a los empleados y aumentar la producción.
Peter descubrió a los redactores del escrito, por la pretenciosa pero torpe manera de redactar y no podía creerse que hicieran eso quienes conocían, de su boca y por sus documentos, todos los detalles del difícil negociado; que no solo no había conseguido un aumento de sueldo, sino que él había recibido una reducción del salario y que había hecho todo lo que había podido para impulsar el proyecto y ayudarles mediante su influencia, en su inteligencia y sus desvelos,con el fin de evitar los despidos. Todos ellos habían gozado de su confianza; había tenido siempre en consideración a personas que parecían razonables e, incluso, la mañana previa se felicitaron de haber podido salvar el empleo en una empresa prácticamente en bancarrota.
No le dolió tanto a Peter la desafección de los que lo injuriaban en el escrito, muchos de los cuales habían recibido su personal ayuda cuando la habían necesitado. Tampoco el resentimiento vindicativo y enfermizo que alguno de ellos le profesaba. Lo que más le dolió fue la disimulación, la planificación del engaño, la cobardía de no hablar a la cara y la medida traición unida a la mentira dolosa.
Se planteó muchas estrategias para responder a los desafectos, pero llegó a la conclusión de que, finalmente, tenía la gran ventaja de estar ya seguro de la catadura moral de los que había considerado personas decentes, implicadas en conseguir sus mismos objetivos para la empresa; producir los mejores envases, al menor precio y labrarse un futuro en el contexto de la crisis.
Lúcido, por lo que la traición enseña, concluyó que desde siempre supo lo difícil que era gestionar los recursos humanos y acordó olvidar a esos sujetos como personas a considerar y, desde entonces, los calificó como un grupo de indeseables, contra los que nada perjudicial haría sino suprimirlos de su pensamiento; ignorarlos desde el desprecio y la fortaleza que siempre da a los hombres de bien haberse conducido de manera recta. Hundirlos en el olvido como sucede con los actores de una tragicomedia que, en la oscuridad del proscenio, desaparecen totalmente cuando se baja el telón.
La novela finaliza con la descripción del entorno más íntimo de Peter Böhl-Satrauss quien, con la música que más le gusta sonando de fondo, saboreando un vino tinto fuerte y espeso que va bien a su paladar; con la mesa preparada por él mismo, espera en su sillón, en penumbra, la llegada de su gente querida, a quien agasajar junto a sus amigos de toda la vida, aquéllos que le aconsejaban y le llamaban desde siempre por navidad o su cumpleaños solo por afecto, para compartir su tiempo y demostrarles su desinteresado cariño.
sábado, 21 de febrero de 2015
domingo, 18 de enero de 2015
JUEGO DE IMITACIÓN.
Dan en el cine una extraordinaria película titulada "Descifrando Emigma", del director noruego Morten Tyldum. Está basada en un libro sobre la vida del matemático Turing. El título de la película es muy apropiado, tanto en inglés (Juego de imitación) como en español, pues el film trata de la máquina de cifrado "Enigma", de la disimulación del mundo del espionaje y de las enigmáticas relaciones vitales del gran científico británico.
En la cinta, cuyo argumento no voy a desentrañar, se plantean, a varios niveles, dilemas científicos y morales, concentrados para su mayor comprensión y dramaticidad en el guión cinematográfico que, por lo que sé, es bastante fiel al libro biográfico ("Alan Turing: The Enigma", de A. Hodges, Ed. Paperback).
Para los que puedan ver la película, que os aconsejo, solamente os dejo y comparto de pasada algunas reflexiones, algunos enigmas relacionados con la vida del lógico y sus vicisitudes a lo largo de los años, que son planteadas en la película y que pudieran quedar desplazados, ensombrecidos por la evolución dramática de la misma y el argumento principal que nos deja atrapados cuando vemos el film.
La obra está muy bien urdida, ya que es muy difícil elaborar un guión sobre la vida de un científico, de muy compleja personalidad, planteando tanto su biografía vital como intelectual y entender la complejidad del tema que subyace bajo el argumento principal.
Vista su vida desde el presente, resulta extraño que alguien tan brillante como Einstein puediera acabar arruinando su vida por los motivos que llevaron a la desgracia a Oscar Wilde en el siglo anterior.
El argumento principal, no obstante, es la imitación; en su sentido más amplio, incluyendo la emulación o la mentira. Deja la película, la vida del brillante matemático, lógico y filósofo, abiertos muchos interrogantes y dilemas (incluida la propia forma de su muerte, siempre a través del emblemático fruto de la manzana, que ya se adelanta secundariamente en el transcurso del argumento. La manzana, con tan amplias connotaciones relativas al conocimiento). Interrogantes en cuanto a la instrumentalización del descubrimiento de información de guerra junto a su intencional ocultación que llegan a plantear cuestiones morales de mucho calado.
Otro argumento del film es la pregunta intemporal de cómo llegar desde la práctica ignorancia a vencer el infinito desconocimiento. De manera significativa, salvadas las distancias y el tiempo, el equipo de criptólogos británicos llegó a descubrir cómo funcionaban los mecanismos de seguridad de los comunicados secretos nazis por el mismo procedimiento general que aplicó Champollion para traducir los jeroglíficos egipcios: buscar una palabra conocida (dos palabras en el caso de Turing), tomarlas como punto de apoyo y poder traducir el resto de la información. En el caso del francés, lingüista del siglo XIX, éste se apoyó en los cartuchos que contenían los nombres de los faraones, escritos y enmarcados así sobre una piedra, tanto en egipcio hierático, como en el demótico o en griego para, con la ayuda de la lengua copta, una lengua muerta pero conocida, llegar a traducir palabras de una lengua no solo muerta, sino olvidada e inaccesible como era el egipcio, pudiendo así dar contenido a frases, de manera que se pudo tener acceso al estudio directo de las fuentes de una de las etapas más apasionantes dela Historia de la humanidad. El revolucionario descubrimiento de Champollion hizo volver sobre sí misma toda la egiptología.
Lo llamativo es que tardara el equipo de Turing, en el que había lingüistas, tanto tiempo en aplicar este mismo método que, finalmente, fue la manera de convertir dos palabras alemanas en la punta de la hebra y poder desenredar el encriptado de los comunicados militares ultrasecretos.
La lingüistica más la Historia nos lleva al conocimiento en un caso; en el segundo es fundamentalmente las matemáticas y su hija, la incipiente cibernética, las que se constituyen en una vía de conocimiento. La médula de este conocimiento, en ambos casos, es la tenacidad y la lógica. También la intuición inteligente.
Las consecuencias de ambos descubrimientos; la traducción de la Piedra Rosetta y toda la inmensa cantidad de información histórica asociada a ella, así como el descifrado de las claves militares, son dos momentos estelares en la historia del conocimiento; en el primer caso por su alcance científico "per se", en el segundo por sus consecuencias bélicas y por ser el inicio de la inteligencia artificial. En mi opinión, quizás sea más importante la primera por el esfuerzo del trabajo individual, mas la segunda porque, por fin, se aplica la tecnología como ciencia del tratamiento de la información. Champollion dio un gigantesco salto hacia adelante desde el pasado y Turing desde el presente hacia el futuro.
Volviendo al argumento principal, la película nos plantea dudas éticas viendo lo que va sucediendo en la medida en que se desarrolla la trama. ¿Podemos ocultar información, mentir, si con ello se consigue un bien? ¿Es posible que la ley escrita o las costumbres puedan considerar indecentes formas de vida que solo dos personas, y en lo que solo a ellas afecta, pueden entender? ¿Tiene el Estado potestad para interferir en lo que es la ética personal y la conducta sexual de las personas? ¿Hasta dónde puede llegar esa interferencia? ¿Es posible el amor conyugal sin sexo? En este caso ¿Puede admitirse que haya formas especiales de amor entre personas de distinta identidad sexual? ¿Puede una vida ser objeto de un cálculo estadístico para decidir quién vive o quién muere? ¿Puede tomarse esa decisión si el resultado final es que mueren menos en general aunque haya que permitir que muera alguno en particular? ¿Se puede responder una pregunta ética mediante un razonamiento automático? ¿Piensan las máquinas?.
Ese elenco de preguntas pudiera parecer un mero juego lógico, de la naturaleza de los que creó el propio Turing (me remito a "la máquina universal de Turing" de la teoría de autómatas); estas cuestiones y sus diversas respuestas fueron y son muy utilizadas para justificar posturas éticas forzadas.
Paradógicamente, Turing destinó una parte de su tiempo a intentar resolver un problema matemático planteado por el filósofo alemán Leibniz, tras construir, también él, siglos antes, una calculadora. De forma significativa, el problema se denominaba "Das Entscheidungsproblem" o problema de la decisión.
Durante la Segunda Guerra Mundial hubo informadores, espías, que eran dobles agentes, muchas veces con conocimiento de ambos frentes. Durante la misma se dio permanentemente la traición entre aliados; la ocultación de información, la delación interesada, la relación en el seno de la mentira participando en un juego de imitación de complejas y profundísimas connotaciones morales. Incluso se llegó a decir que los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki obedecían a la necesidad de acortar la guerra y salvar vidas mediante esa acción, mientras se habían estado traicionando, unos a otros, los servicios de inteligencia aliados y se había disimulado permitiendo ciertos desastres para no delatarse y evitar así que el enemigo se previniera y conociera que la otra parte estaba ya informada de lo que iba a suceder. Mentiras de segundo grado. Salvar vidas de soldados americanos y británicos cuando los soviéticos habían perdido más de 20 millones, mientras sus aliados les ocultaban información y retrasaban la apertura del segundo frente en Europa, sin compartir (o tal vez sí, aunque solo hasta cierto punto) la ventaja de haber quebrado la seguridad cifrada de la máquina Enigma.
Queda este planteamiento magníficamente formulado en la película por el papel del agente del MI6, un servicio de inteligencia que es tan secreto que no existe formalmente. Un agente de turbios manejos, con difusas reglas de acción, dentro de una organización inexistente.
Contestar a esas preguntas, complejas y llenas de variables, puede llevarnos a una postura consciente de perpleja ignorancia, pero de conocimiento de la injusticia que a personas concretas puede hacer sufrir la estadística unida a la política (fue el caso del propio Turing, para quien la ética era, en cierta medida, matemática).
¿Hay que salvar la vida de quien ayuda a terceros , asume el riesgo y enferma de un virus mortal y muy contagioso con riesgo para los propios? ¿Hay que aplicar recursos escasos para salvar a unos cuantos que sufren enfermedades raras? ¿En la lista de espera, hay que dar preferencia a los enfermos que tienen mejores posibilidades de cura? ¿Se debe permitir formas de flexibilidad productiva que generen mayor dinamicidad económica si hubiera que aplicar reformas que dejan por el camino a millones de parados, aunque muy posiblemente el resultado final sea mejor y sólo el que estadísticamente puede plantearse de forma eficiente?
¿Puede contestarse a esas preguntas de una forma y al mismo tiempo de la contraria?
En la cinta, cuyo argumento no voy a desentrañar, se plantean, a varios niveles, dilemas científicos y morales, concentrados para su mayor comprensión y dramaticidad en el guión cinematográfico que, por lo que sé, es bastante fiel al libro biográfico ("Alan Turing: The Enigma", de A. Hodges, Ed. Paperback).
Para los que puedan ver la película, que os aconsejo, solamente os dejo y comparto de pasada algunas reflexiones, algunos enigmas relacionados con la vida del lógico y sus vicisitudes a lo largo de los años, que son planteadas en la película y que pudieran quedar desplazados, ensombrecidos por la evolución dramática de la misma y el argumento principal que nos deja atrapados cuando vemos el film.
La obra está muy bien urdida, ya que es muy difícil elaborar un guión sobre la vida de un científico, de muy compleja personalidad, planteando tanto su biografía vital como intelectual y entender la complejidad del tema que subyace bajo el argumento principal.
Vista su vida desde el presente, resulta extraño que alguien tan brillante como Einstein puediera acabar arruinando su vida por los motivos que llevaron a la desgracia a Oscar Wilde en el siglo anterior.
El argumento principal, no obstante, es la imitación; en su sentido más amplio, incluyendo la emulación o la mentira. Deja la película, la vida del brillante matemático, lógico y filósofo, abiertos muchos interrogantes y dilemas (incluida la propia forma de su muerte, siempre a través del emblemático fruto de la manzana, que ya se adelanta secundariamente en el transcurso del argumento. La manzana, con tan amplias connotaciones relativas al conocimiento). Interrogantes en cuanto a la instrumentalización del descubrimiento de información de guerra junto a su intencional ocultación que llegan a plantear cuestiones morales de mucho calado.
Otro argumento del film es la pregunta intemporal de cómo llegar desde la práctica ignorancia a vencer el infinito desconocimiento. De manera significativa, salvadas las distancias y el tiempo, el equipo de criptólogos británicos llegó a descubrir cómo funcionaban los mecanismos de seguridad de los comunicados secretos nazis por el mismo procedimiento general que aplicó Champollion para traducir los jeroglíficos egipcios: buscar una palabra conocida (dos palabras en el caso de Turing), tomarlas como punto de apoyo y poder traducir el resto de la información. En el caso del francés, lingüista del siglo XIX, éste se apoyó en los cartuchos que contenían los nombres de los faraones, escritos y enmarcados así sobre una piedra, tanto en egipcio hierático, como en el demótico o en griego para, con la ayuda de la lengua copta, una lengua muerta pero conocida, llegar a traducir palabras de una lengua no solo muerta, sino olvidada e inaccesible como era el egipcio, pudiendo así dar contenido a frases, de manera que se pudo tener acceso al estudio directo de las fuentes de una de las etapas más apasionantes dela Historia de la humanidad. El revolucionario descubrimiento de Champollion hizo volver sobre sí misma toda la egiptología.
Lo llamativo es que tardara el equipo de Turing, en el que había lingüistas, tanto tiempo en aplicar este mismo método que, finalmente, fue la manera de convertir dos palabras alemanas en la punta de la hebra y poder desenredar el encriptado de los comunicados militares ultrasecretos.
La lingüistica más la Historia nos lleva al conocimiento en un caso; en el segundo es fundamentalmente las matemáticas y su hija, la incipiente cibernética, las que se constituyen en una vía de conocimiento. La médula de este conocimiento, en ambos casos, es la tenacidad y la lógica. También la intuición inteligente.
Las consecuencias de ambos descubrimientos; la traducción de la Piedra Rosetta y toda la inmensa cantidad de información histórica asociada a ella, así como el descifrado de las claves militares, son dos momentos estelares en la historia del conocimiento; en el primer caso por su alcance científico "per se", en el segundo por sus consecuencias bélicas y por ser el inicio de la inteligencia artificial. En mi opinión, quizás sea más importante la primera por el esfuerzo del trabajo individual, mas la segunda porque, por fin, se aplica la tecnología como ciencia del tratamiento de la información. Champollion dio un gigantesco salto hacia adelante desde el pasado y Turing desde el presente hacia el futuro.
Volviendo al argumento principal, la película nos plantea dudas éticas viendo lo que va sucediendo en la medida en que se desarrolla la trama. ¿Podemos ocultar información, mentir, si con ello se consigue un bien? ¿Es posible que la ley escrita o las costumbres puedan considerar indecentes formas de vida que solo dos personas, y en lo que solo a ellas afecta, pueden entender? ¿Tiene el Estado potestad para interferir en lo que es la ética personal y la conducta sexual de las personas? ¿Hasta dónde puede llegar esa interferencia? ¿Es posible el amor conyugal sin sexo? En este caso ¿Puede admitirse que haya formas especiales de amor entre personas de distinta identidad sexual? ¿Puede una vida ser objeto de un cálculo estadístico para decidir quién vive o quién muere? ¿Puede tomarse esa decisión si el resultado final es que mueren menos en general aunque haya que permitir que muera alguno en particular? ¿Se puede responder una pregunta ética mediante un razonamiento automático? ¿Piensan las máquinas?.
Ese elenco de preguntas pudiera parecer un mero juego lógico, de la naturaleza de los que creó el propio Turing (me remito a "la máquina universal de Turing" de la teoría de autómatas); estas cuestiones y sus diversas respuestas fueron y son muy utilizadas para justificar posturas éticas forzadas.
Paradógicamente, Turing destinó una parte de su tiempo a intentar resolver un problema matemático planteado por el filósofo alemán Leibniz, tras construir, también él, siglos antes, una calculadora. De forma significativa, el problema se denominaba "Das Entscheidungsproblem" o problema de la decisión.
Durante la Segunda Guerra Mundial hubo informadores, espías, que eran dobles agentes, muchas veces con conocimiento de ambos frentes. Durante la misma se dio permanentemente la traición entre aliados; la ocultación de información, la delación interesada, la relación en el seno de la mentira participando en un juego de imitación de complejas y profundísimas connotaciones morales. Incluso se llegó a decir que los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki obedecían a la necesidad de acortar la guerra y salvar vidas mediante esa acción, mientras se habían estado traicionando, unos a otros, los servicios de inteligencia aliados y se había disimulado permitiendo ciertos desastres para no delatarse y evitar así que el enemigo se previniera y conociera que la otra parte estaba ya informada de lo que iba a suceder. Mentiras de segundo grado. Salvar vidas de soldados americanos y británicos cuando los soviéticos habían perdido más de 20 millones, mientras sus aliados les ocultaban información y retrasaban la apertura del segundo frente en Europa, sin compartir (o tal vez sí, aunque solo hasta cierto punto) la ventaja de haber quebrado la seguridad cifrada de la máquina Enigma.
Queda este planteamiento magníficamente formulado en la película por el papel del agente del MI6, un servicio de inteligencia que es tan secreto que no existe formalmente. Un agente de turbios manejos, con difusas reglas de acción, dentro de una organización inexistente.
Contestar a esas preguntas, complejas y llenas de variables, puede llevarnos a una postura consciente de perpleja ignorancia, pero de conocimiento de la injusticia que a personas concretas puede hacer sufrir la estadística unida a la política (fue el caso del propio Turing, para quien la ética era, en cierta medida, matemática).
¿Hay que salvar la vida de quien ayuda a terceros , asume el riesgo y enferma de un virus mortal y muy contagioso con riesgo para los propios? ¿Hay que aplicar recursos escasos para salvar a unos cuantos que sufren enfermedades raras? ¿En la lista de espera, hay que dar preferencia a los enfermos que tienen mejores posibilidades de cura? ¿Se debe permitir formas de flexibilidad productiva que generen mayor dinamicidad económica si hubiera que aplicar reformas que dejan por el camino a millones de parados, aunque muy posiblemente el resultado final sea mejor y sólo el que estadísticamente puede plantearse de forma eficiente?
¿Puede contestarse a esas preguntas de una forma y al mismo tiempo de la contraria?
domingo, 11 de enero de 2015
EL "CHARLIE HEBDO" Y LOS TERRORISTAS IGNORANTES DE LOS ATRIBUTOS DE DIOS.
"Entonces nos fundiremos en la Unión.
Felices; al abrigo del torpe lenguaje humano.
Tú y yo."
---------------
"Le pregunté a la flauta:
---¿Porqué te lamentas? ¿Cómo puedes llorar si no tienes lengua?
Y me respondió:
---Me han separado de Mi cañaveral y solo puedo vivir lamentándome"
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Aún queda sangre vertida por las calles de París. Pretenden que todo se reduce a una acción radical contra un periódico satírico semanal en el que aparece una viñeta burlesca con una conversación entre Mohammed y un mahometano. El segundo empieza a degollar al profeta mientras este le llama bestia.
Felices; al abrigo del torpe lenguaje humano.
Tú y yo."
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"Le pregunté a la flauta:
---¿Porqué te lamentas? ¿Cómo puedes llorar si no tienes lengua?
Y me respondió:
---Me han separado de Mi cañaveral y solo puedo vivir lamentándome"
Tal vez alguien se ha permitido ejercer la libertad de expresión para no solo dibujar la figura del Profeta, sino también para someterlo a sátira, contraviniendo la prohibición coránica de representar las imágenes y esto pudiera parecernos algo extraño. Este tipo de prohibiciones sólo resulta chocante si se plantean olvidando desde nuestra laicidad que en occidente hubo guerras iconoclastas; olvidándonos que las iglesias cristianas reformadas son en gran medida contrarias al uso de iconos en los templos o que, no hace tanto, la blasfemia era un delito penado en nuestro país. Esta prohibición coránica guarda relación con el reverencial respeto de la imagen de Dios o su nombre prescrita por el segundo mandamiento del Decálogo, el cual llegó a concretarse por el judaísmo en un pecado que consistía, simplemente, en mencionar su nombre, que se representó por el tetragrammaton, como una forma indirecta de referirse a Él (YHVH).
Pero hay más vertientes a considerar en el caso. En mi opinión, Mohammed no sería hoy musulmán en muchos sentidos, tal como algunos entienden el islam hoy en día.
Quizás, de la misma manera, Cristo nunca hubiera pensado qué sería el cristianismo con el paso de los siglos. La Historia, entendida como devenir humano simplemente, alumbra cada milenio algunas personas excepcionales, magnéticas, iluminadas que galvanizan un entorno de seguidores que, con el paso de los siglos, acaban trasmitiendo un mensaje que poco se parece al original espíritu de los considerados profetas en unos casos o encarnación de Dios en otro.
Quizás, de la misma manera, Cristo nunca hubiera pensado qué sería el cristianismo con el paso de los siglos. La Historia, entendida como devenir humano simplemente, alumbra cada milenio algunas personas excepcionales, magnéticas, iluminadas que galvanizan un entorno de seguidores que, con el paso de los siglos, acaban trasmitiendo un mensaje que poco se parece al original espíritu de los considerados profetas en unos casos o encarnación de Dios en otro.
Los musulmanes parisinos repetían mientras disparaban sus Kaláshnikovs : “Allaho akbar! El Profeta Mohammed ha sido vengado!” con acento francés de la banlieue de París, empezando una carnicería que ha durado casi una semana. Pensar que todo se reduce a una venganza por la viñeta del “Charlie Hebdo”, es simplificar. Estos “soldados de Dios”, como casi todos los que perpetraron los atentados del 11-M, eran musulmanes de nacimiento sin mucha significación religiosa, pero fueron radicalizados, conversos a una forma rigorista del islam que sólo se puede entender desde la marginalidad, la delincuencia incluso; desde la influencia tanto de algunas mezquitas como de algunas prisiones; tanto en una medida como la otra. No son intelectuales. No son creyentes que comprendan el mensaje. No entienden siquiera que, cuando quieren vengarse porque se ha ridiculizado al Profeta y se ha vilipendiado la profesión de fe, ni siquiera comprendieron al Mensajero y que, ciertamente, como explicaba la viñeta, hay musulmanes que con sus actos profanan tanto el mensaje principal del islam como si intentaran degollar al Mensajero.
Un muyahid rapero es un concepto expresado por un par de palabras contingentes que orbitan en torno al núcleo de otro concepto: el sujeto delincuente.
Un muyahid rapero es un concepto expresado por un par de palabras contingentes que orbitan en torno al núcleo de otro concepto: el sujeto delincuente.
Los clérigos mentores de estos terroristas, sin embargo, sí son intelectuales. Poseen una sólida formación teológica y un mayor afán de poder y notoriedad.
He releído el libro de Fernando Reinares titulado “Matadlos”, referido al acuerdo de perpetrar el atentado del 11-M por la célula islamista de Morata, que se parecía a la de París de forma increíble. Paralelismos: marginal extracción social de los terroristas, prisionalización de los mismos, reconversión tras una juventud de desarraigo y carencia de identidad y principios éticos sólidos, acción terrorista tan contundente como sencilla en su ejecución, pretendiendo publicidad y difusión del miedo; peligro de efecto imitativo de quienes viven sin estar integrados y toman como pretexto cualquier pretendida afrenta al islam, cuyo cuerpo teológico no entienden mínimamente ni necesitan comprenderlo para pasar a la violencia. Quizás haya que añadir a la similitud de estos sucesos el fallo de los servicios de seguridad en ambos casos, admitiendo la complejidad de este nuevo tipo de terrorismo compuesto por la suma de la marginalidad delictiva más la justificación teológica de la violencia que tiene como resultado, simplemente, una forma de vida tan peligrosa como puede ser malvivir en un suburbio deprimido, en la la sociedad de internet.
El magnífico libro de Reinares acredita que los atentados del 11-M fueron acordados en Bélgica por Azizi, un yijadista magrebí, muerto después en oriente con motivo de una acción americana. El atentado fue la venganza por las detenciones de miembros de una célula islámica combatiente meses antes en España y no por la Guerra de Iraq, como luego se pretendió, para asociar el atentado y su vinculación instrumentalizada a dicha guerra. Dicha acción, en un país como el nuestro, provocó un cambio de gobierno tras una acción terrorista. A eso se unió la retirada de las tropas de Iraq, anunciada antes de las alecciones y del atentado, lo que fue entendido por los autores intelectuales del mismo como una expresión de debilidad de occidente.
“Matadlos”, el título del libro, hace referencia a la sura “Al baqrah”, versículo 2, que extrapolada e interpretada literalmente, exhortaría a los musulmanes a matar a los no creyentes hasta que se sometan al islam, en cuyo momento debería cesar esta violencia.
Pretender que un texto tan complejo, variado, heterogéneo e incluso contradictorio como el Corán puede justificar o dar pie a una acción violenta por una sura escrita en tiempo de guerra hace muchos siglos es tanto como tomar al pie de la letra los pasajes violentos de la Biblia. ¿Se extrañaría alguien que haya integristas ultraortodoxos que entiendan literalmente que “el Señor de los Ejércitos” (el "Jehová Sabaot" de 1 Samuel 1:3, Salmo 46:7 o Romanos 9:29), despojada la expresión de su exágesis teológica judeocristiana, sea una consigna de guerra?
La diferencia radica en que aunque también hay integristas cristianos o judíos, éstos viven en países desarrollados, dotados de instrumentos de convivencia en libertad, fruto de períodos históricos a veces especialmente sangrientos (que no se nos olvide que la violencia es la partera de la Historia). Sin embargo estos procesos históricos en los países musulmanes no se han dado; muchos de estos países han sido descolonizados recientemente sin que en ellos arraigaran las instituciones políticas de las metrópolis, por lo que allí no entienden lo que pueda ser el laicismo unido a la libertad de expresión, como tampoco distinguen un pecado de blasfemia de una posible injuria ni, por tanto, la respuesta que esta acción se merece. A una pretendida blasfemia, gentes de esa mentalidad han respondido con el asesinato y estos “soldados de Dios” han sido muy justa y oportunamente eliminados.
Pretender que un texto tan complejo, variado, heterogéneo e incluso contradictorio como el Corán puede justificar o dar pie a una acción violenta por una sura escrita en tiempo de guerra hace muchos siglos es tanto como tomar al pie de la letra los pasajes violentos de la Biblia. ¿Se extrañaría alguien que haya integristas ultraortodoxos que entiendan literalmente que “el Señor de los Ejércitos” (el "Jehová Sabaot" de 1 Samuel 1:3, Salmo 46:7 o Romanos 9:29), despojada la expresión de su exágesis teológica judeocristiana, sea una consigna de guerra?
La diferencia radica en que aunque también hay integristas cristianos o judíos, éstos viven en países desarrollados, dotados de instrumentos de convivencia en libertad, fruto de períodos históricos a veces especialmente sangrientos (que no se nos olvide que la violencia es la partera de la Historia). Sin embargo estos procesos históricos en los países musulmanes no se han dado; muchos de estos países han sido descolonizados recientemente sin que en ellos arraigaran las instituciones políticas de las metrópolis, por lo que allí no entienden lo que pueda ser el laicismo unido a la libertad de expresión, como tampoco distinguen un pecado de blasfemia de una posible injuria ni, por tanto, la respuesta que esta acción se merece. A una pretendida blasfemia, gentes de esa mentalidad han respondido con el asesinato y estos “soldados de Dios” han sido muy justa y oportunamente eliminados.
Yo defiendo la libertad de expresión, y también “soy Charlie Hebdo” en la medida en que me alineo con el Estado de Derecho frente a la barbarie… y después manifiesto que, personalmente, considero reprobable el ataque a la sensibilidad religiosa o política de cualquiera, incluso mediante la sátira que puede ser la más deplorable forma de falta de caridad; de humanidad, aunque en este caso creo que la viñeta era acertada en el contenido, no lo era en las formas, pues hay islamistas analfabetos y brutos que no serían capaces de reconocer a un mensajero de Dios y sí muy capaces incluso de su degüello, no son tampoco periodistas de los mejores aquéllos que recurren al exhibicionismo del peor gusto e innecesariamente zafio, pues, como digo, el semanario ha demostrado en muchas ocasiones mal estilo, peor gusto y una vergonzosa falta de sutileza.
En este caso ha venido a colisionar un Derecho Fundamental, como es el de la libertad de expresión, con otro, cual es el de la libertad religiosa. El primero tal vez sobrepasó los límites de la legalidad; mas el asesinato no puede ser nunca la respuesta a una vulneración de los sentimientos religiosos; pero este simple razonamiento se encuentra impregnado de la Filosofía del Derecho occidental, ajena a la Historia y sentimientos de muchos musulmanes.
En este caso ha venido a colisionar un Derecho Fundamental, como es el de la libertad de expresión, con otro, cual es el de la libertad religiosa. El primero tal vez sobrepasó los límites de la legalidad; mas el asesinato no puede ser nunca la respuesta a una vulneración de los sentimientos religiosos; pero este simple razonamiento se encuentra impregnado de la Filosofía del Derecho occidental, ajena a la Historia y sentimientos de muchos musulmanes.
Está por ver si en las sociedades musulmanas puede arraigar el desarrollo económico y el pluralismo democrático que permita el refuerzo de formas de islam alejadas de los referidos cavernícolas de la banlieue de París. No hay nada que lo haga imposible pues ya en el islam existieron (y existen) corrientes de pensamiento musulmán místicas que entienden que Dios es, ante todo, como empieza diciendo la primera línea del Libro, compasión y misericordia y que creer es, ante todo, vivir una experiencia extática de unión con el Creador, en la que se derrama, a raudales, amor hacia Él y hacia su creación en general y en particular hacia el prójimo (“próximo”) por el hecho gozoso de considerarnos amados incluso antes de existir por el Hacedor de lo visible y de lo invisible ("Amemos a Dios, porque él nos amó primero" decía San Juan de la Cruz, parafraseando el texto de Juan I, 4-19. "El nos ama y ellos le aman" repite el cuerpo islámico -Qu, 5, 54-).
¡Qué poco tiene que ver el amor en general y el amor de Dios en particular y muy especialmente con el homicidio!
¡Qué poco tiene que ver el amor en general y el amor de Dios en particular y muy especialmente con el homicidio!
Quisiera, a raíz de todo lo referido de pasada más arriba, compartir con vosotros la belleza de algunas expresiones de religiosidad musulmana, judía y cristiana, manifestadas por boca del mejor poeta que quizás haya dado nunca la lengua castellana, el místico San Juan de la Cruz. No va a ser posible explicar mucho sobre su poesía, que conozco entera y de memoria, ya que soy incapaz de comprenderla totalmente en su belleza inefable.
Decía Maimónides que entender los atributos de Dios es empezar a alejarse de Él. San Juan de la Cruz aseguraba que sus versos, que intentaban reflejar mediante el lenguaje la unión extática, no eran más que "dislates".
Decía Maimónides que entender los atributos de Dios es empezar a alejarse de Él. San Juan de la Cruz aseguraba que sus versos, que intentaban reflejar mediante el lenguaje la unión extática, no eran más que "dislates".
Es tan compleja la lírica mística musulmana como extraña es a la lírica castellana la obra de Juan de la Cruz. Y al tiempo es de tal sencillez y pureza formal que sorprende tanto como impresiona. Lo mismo podríamos decir respecto de la mística del Sefer ha-Zohar judío ("Libro del resplandor").
Vaya por delante una mera referencia de pasada a la vida del santo que estuvo una temporada en la cárcel por la incapacidad de los integristas de la época de comprender la trascendencia plástica y teológica de su obra. Fue liberado, pero fue un santo que estuvo preso. Solo su indudable piedad le libró de las sospechas de heterodoxia.
Vaya por delante una mera referencia de pasada a la vida del santo que estuvo una temporada en la cárcel por la incapacidad de los integristas de la época de comprender la trascendencia plástica y teológica de su obra. Fue liberado, pero fue un santo que estuvo preso. Solo su indudable piedad le libró de las sospechas de heterodoxia.
Más abajo compartiremos algunas de sus estrofas que son, radicalmente, una ruptura en la tradición lírica española, a la que solo se acercaron, en su tiempo, por beber de la misma fuente, Fray Luis de León (otro preso) y el pasado siglo García Lorca (otro asesinado) con sus “Sonetos de amor oscuro” que, si no son poemas “a lo divino”, sí pueden recibirse, por su densidad y perfección, como expresión de un sentimiento de sublime amor humano. Todos son hijos del particular texto bíblico “El Cantar de los cantares”, traducido magníficamente por el hebraísta Fray Luis, y constituyen un amalgama de equilibrio sutil, sensibilidad afectiva y perfección literaria que no se han dado más en los años.
Frente a la barbarie talibán la sensualidad sufí, musulmana, de Ibn al ‘Arabi con su imaginario, que explica la religión (re-ligare, ligarse, unirse otra vez) como una embriaguez del alma que arde en una llama mística del amor de Dios, tan hermosa y sencilla como el rizo de la prometida que, por sí, como poca cosa de quien tanto se ama, es suficiente para crear un vínculo, un eslabón de la cadena del amor.
“en sólo aquel cabello
que en mi cuello volar consideraste;
mirástele en mi cuello,
y en él preso quedaste,
y en uno de mis ojos te llagaste”.
El sufismo consideraba, para explicar el amor de Dios, que somos amados simplemente porque Dios nos mira. Y Juan de la Cruz rogaba:
"véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos
y solo para ti quiero tenellos"
y declaraba que el amor de Dios se podía sentir simplemente sabiéndose mirado por Él:
El sufismo consideraba, para explicar el amor de Dios, que somos amados simplemente porque Dios nos mira. Y Juan de la Cruz rogaba:
"véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos
y solo para ti quiero tenellos"
y declaraba que el amor de Dios se podía sentir simplemente sabiéndose mirado por Él:
"Cuando tú me mirabas,
tu gracia en mí tus ojos imprimían;
por eso me adamabas,y en eso merecían
los míos adorar lo que en ti vían."
Y esa mirada amorosa, gracia de Dios que contempla sus criaturas, la encontramos en otra estrofa suya. Es un indicio de la unidad del inefable concepto de la misericordiosa compasión divina en las tres religiones monoteístas; adivinamos el recurso de la parábola de la hermosa doncella sin ojos, de la cábala judía (Zohar 94-b) :
"ya bien puedes mirarme,
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mí dejaste."
Igualmente, podemos entender de qué forma de religión hablamos cuando escuchamos cómo Bastaami explica que “mi alma es un pájaro con cuerpo de unicidad” o declara Jayaai “Vuelo con mis alas hacia mi Amado”, representando en el imaginario lírico y teológico sufí el alma como un ave mítica llamada “shimorq” que teniendo todos los colores no tiene color y solo vuela para completarse con el Único (Al Taujid o la expresión de la unicidad divina).
tu gracia en mí tus ojos imprimían;
por eso me adamabas,y en eso merecían
los míos adorar lo que en ti vían."
Y esa mirada amorosa, gracia de Dios que contempla sus criaturas, la encontramos en otra estrofa suya. Es un indicio de la unidad del inefable concepto de la misericordiosa compasión divina en las tres religiones monoteístas; adivinamos el recurso de la parábola de la hermosa doncella sin ojos, de la cábala judía (Zohar 94-b) :
"ya bien puedes mirarme,
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mí dejaste."
Igualmente, podemos entender de qué forma de religión hablamos cuando escuchamos cómo Bastaami explica que “mi alma es un pájaro con cuerpo de unicidad” o declara Jayaai “Vuelo con mis alas hacia mi Amado”, representando en el imaginario lírico y teológico sufí el alma como un ave mítica llamada “shimorq” que teniendo todos los colores no tiene color y solo vuela para completarse con el Único (Al Taujid o la expresión de la unicidad divina).
“La blanca palomica
al arca con el ramo se ha tornado,
y ya la tortolica
al socio deseado
en las riberas verdes ha hallado”.
Nuestro Ibn Sina, también perseguido y encarcelado en sus días, intenta explicar que, desde la más profunda piedad en el fondo y la heterodoxia neoplatónica más hermosa en las formas, saber no es más que “arder en las llamas del conocimiento de Dios y ese fuego (zekr) es mero recuerdo de Él”. Distingue Avicena el fuego asociado al dolor y al castigo del fuego místico del conocimiento y la misericordia, "Zekr" es el fuego, el calor del amor.
Qaazali refería su experiencia mística como “La luz de la lámpara que arde en mi corazón” y San Juan, en unas estrofas de insuperable perfección, nos ilumina, nos habla de la Unión mística como esa misma llama, como esa unidad que se consuma en el centro del alma, pero como una herida tierna que fuera un desgarro que nos lleva a la unión con Aquél que ya no es esquivo y acepta recibirnos:
Nuestro Ibn Sina, también perseguido y encarcelado en sus días, intenta explicar que, desde la más profunda piedad en el fondo y la heterodoxia neoplatónica más hermosa en las formas, saber no es más que “arder en las llamas del conocimiento de Dios y ese fuego (zekr) es mero recuerdo de Él”. Distingue Avicena el fuego asociado al dolor y al castigo del fuego místico del conocimiento y la misericordia, "Zekr" es el fuego, el calor del amor.
Qaazali refería su experiencia mística como “La luz de la lámpara que arde en mi corazón” y San Juan, en unas estrofas de insuperable perfección, nos ilumina, nos habla de la Unión mística como esa misma llama, como esa unidad que se consuma en el centro del alma, pero como una herida tierna que fuera un desgarro que nos lleva a la unión con Aquél que ya no es esquivo y acepta recibirnos:
¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!sábado, 8 de noviembre de 2014
ADELA
Adela se levantó de madrugada. Tenía seca la garganta y necesitaba tomar un poco de agua. Antes de retirarse a dormir olvidó llevar su vaso a la mesita de noche.
A una hora indeterminada, al levantarse, tropezó con el edredón y vino a caer al suelo. Sus viejas articulaciones, pues tiene más de ochenta años, no le permitían ponerse en pie. Lo intentó agarrando el borde de la cama, pero no tenía suficiente fuerza y tampoco a nadie a quien llamar, pues es una anciana viuda que hasta ahora se había valido por sí misma, aunque ya había tenido dos conatos de incendio por olvidarse la comida en el fuego y hubo de ser trasladada en otra ocasión, hace seis meses, al hospital, pues había tomado doble dosis de un medicamento contra la hipertensión que le provocó un desvanecimiento en presencia de un familiar que la visitaba.
A esa hora indeterminada de la madrugada, caída en el suelo, tras pedir auxilio con la esperanza de que la oyera algún vecino, permaneció caída mucho tiempo. Semiinconsciente, en su agonía, iba arrastrándose desde el dormitorio al pasillo en que se encontraba el pulsador de emergencia para que la asistencia social supiera de su necesidad.
A oscuras, entumecida por el frío y con la mente embotada por el miedo y el tremendo golpe que recibió al caerse, fue arrastrándose por el pasillo, en busca de auxilio, en sentido contrario al lugar donde se encontraba el pulsador.
Siguió arrastrándose, por tiempo indefinido, entre estadíos de inconsciencia, desorientación al recuperarse y esfuerzos instintivos de fatiga infinita por moverse en busca de ayuda.
En la oscuridad quiso reconocer la forma del sillón de la sala de estar, porque se oída el tic-tac de un reloj de pared que se encuentra cerca. Al intentar agarrarse al brazo del mueble para incorporarse, el mismo se volcó, provocando una nueva caída de la anciana.
Siguió arrastrándose por el suelo y, sin querer, acabó pulsando el interruptor de un cable que hace de alargadera, con lo que, como si hubiera sido un milagro que ya no se podría haber esperado, se encendió una lámpara de pie.
Recuperó todas las fuerzas que le quedaban para alcanzar el pulsador que estaba en el extremo opuesto del pasillo. Intentaba ponerse a gatas, pero no tenía fuerza; de manera que, a tramos muy cortos, arrastrándose, recorrió la galería hasta el final, justo en sentido contrario.
Dos horas después de su caída, la encontró una patrulla de la Policía Local que, alertada por la Cruz Roja, pudo entrar a la casa escalando un patio interior y rompiendo la ventana del baño. La encontraron sangrando, se había orinado por el esfuerzo y había arrastrado toda su humanidad dejando un rastro a lo largo del pasillo.
Hoy está en el Hospital General. No se explica muy bien lo que le había pasado, solo llora cuando se la pregunta, movida por el miedo, la debilidad y la vejez. Torpe en sus expresiones, pues no recuerda los detalles de su accidente, con la cara amoratada, una gran herida en su ceja derecha cosida mediante puntos de sutura y un aparatoso derrame en el globo ocular del mismo sitio, se esfuerza por expresar todo su agradecimiento a los sanitarios que la cuidan.
A una hora indeterminada, al levantarse, tropezó con el edredón y vino a caer al suelo. Sus viejas articulaciones, pues tiene más de ochenta años, no le permitían ponerse en pie. Lo intentó agarrando el borde de la cama, pero no tenía suficiente fuerza y tampoco a nadie a quien llamar, pues es una anciana viuda que hasta ahora se había valido por sí misma, aunque ya había tenido dos conatos de incendio por olvidarse la comida en el fuego y hubo de ser trasladada en otra ocasión, hace seis meses, al hospital, pues había tomado doble dosis de un medicamento contra la hipertensión que le provocó un desvanecimiento en presencia de un familiar que la visitaba.
A esa hora indeterminada de la madrugada, caída en el suelo, tras pedir auxilio con la esperanza de que la oyera algún vecino, permaneció caída mucho tiempo. Semiinconsciente, en su agonía, iba arrastrándose desde el dormitorio al pasillo en que se encontraba el pulsador de emergencia para que la asistencia social supiera de su necesidad.
A oscuras, entumecida por el frío y con la mente embotada por el miedo y el tremendo golpe que recibió al caerse, fue arrastrándose por el pasillo, en busca de auxilio, en sentido contrario al lugar donde se encontraba el pulsador.
Siguió arrastrándose, por tiempo indefinido, entre estadíos de inconsciencia, desorientación al recuperarse y esfuerzos instintivos de fatiga infinita por moverse en busca de ayuda.
En la oscuridad quiso reconocer la forma del sillón de la sala de estar, porque se oída el tic-tac de un reloj de pared que se encuentra cerca. Al intentar agarrarse al brazo del mueble para incorporarse, el mismo se volcó, provocando una nueva caída de la anciana.
Siguió arrastrándose por el suelo y, sin querer, acabó pulsando el interruptor de un cable que hace de alargadera, con lo que, como si hubiera sido un milagro que ya no se podría haber esperado, se encendió una lámpara de pie.
Recuperó todas las fuerzas que le quedaban para alcanzar el pulsador que estaba en el extremo opuesto del pasillo. Intentaba ponerse a gatas, pero no tenía fuerza; de manera que, a tramos muy cortos, arrastrándose, recorrió la galería hasta el final, justo en sentido contrario.
Dos horas después de su caída, la encontró una patrulla de la Policía Local que, alertada por la Cruz Roja, pudo entrar a la casa escalando un patio interior y rompiendo la ventana del baño. La encontraron sangrando, se había orinado por el esfuerzo y había arrastrado toda su humanidad dejando un rastro a lo largo del pasillo.
Hoy está en el Hospital General. No se explica muy bien lo que le había pasado, solo llora cuando se la pregunta, movida por el miedo, la debilidad y la vejez. Torpe en sus expresiones, pues no recuerda los detalles de su accidente, con la cara amoratada, una gran herida en su ceja derecha cosida mediante puntos de sutura y un aparatoso derrame en el globo ocular del mismo sitio, se esfuerza por expresar todo su agradecimiento a los sanitarios que la cuidan.
domingo, 21 de septiembre de 2014
NACIONALISMO, ESTADO Y REALPOLITIK.
El pasado no se repite; pero nunca es totalmente distinto; vuelve con variaciones geográficas y culturales en las que se presenta la historia como un espectro de matices hecho a base de los mismos colores.
La identidad. La pobreza. La crisis. La economía. La cultura. El odio. La petulancia. La pretendida superioridad cultural, moral o económica son los ingredientes presentes en toda relación humana que, en mayor o menor medida, forman el contexto en el que se desenvuelven los grupos o "naciones".
La crisis económica en Europa, que tiene un claro componente financiero, se parece mucho a las crisis que se producen cada 15 o 20 años pero es distinta de todas las anteriores. Sin embargo, sus consecuencias resuenan como consabidas de otras quiebras pasadas.
Decía Marx que toda sociedad se sustenta en una infraestructura económica que es la que acaba siendo la base de la estructura política y cultural de una sociedad. Esta afirmación es válida y se demuestra como una interesante perspectiva para interpretar lo que sucede en estos días.
Durante una crisis que está modificando las estructuras económicas de un mundo globalizado todo lo que va sucediendo, sin embargo, por repetitivo que parezca, suena disonante en este concierto desbordado que es el mundo actual, por más que se repitan argumentos conocidos.
En toda Europa surgen movimientos políticos identitarios de una u otra manera, ya sea frente a los extranjeros, frente a otras clases, frente a otra casta o contra otra religión.
Nada que repetir sobre lo que ya se adelantó someramente en otras entradas; es increíble que a estas alturas de la historia existan movimientos islámicos profesados por devotos capaces de recurrir al terrorismo, a las acciones encaminadas a ocasionar terror, valiéndose para esta forma de barbaridad premedieval de un amplio elenco de nuevas tecnologías. Estos pretendidos musulmanes centran su estrategia en una interpretación sesgada y literalista del islam, recurriendo a las fuentes del mismo de forma integrista y purista (salafismo) para intentar desprender de su corpus teológico todo tipo de modernismos que serían a su juicio contrarios a la esencia pura de una religión en la que, no obstante, el concepto de piedad, paz, ayuda al necesitado e incluso el sentimiento místico de vinculación amorosa con Dios puede recordarnos perfectamente a los místicos cristianos.
La identidad. La pobreza. La crisis. La economía. La cultura. El odio. La petulancia. La pretendida superioridad cultural, moral o económica son los ingredientes presentes en toda relación humana que, en mayor o menor medida, forman el contexto en el que se desenvuelven los grupos o "naciones".
La crisis económica en Europa, que tiene un claro componente financiero, se parece mucho a las crisis que se producen cada 15 o 20 años pero es distinta de todas las anteriores. Sin embargo, sus consecuencias resuenan como consabidas de otras quiebras pasadas.
Decía Marx que toda sociedad se sustenta en una infraestructura económica que es la que acaba siendo la base de la estructura política y cultural de una sociedad. Esta afirmación es válida y se demuestra como una interesante perspectiva para interpretar lo que sucede en estos días.
Durante una crisis que está modificando las estructuras económicas de un mundo globalizado todo lo que va sucediendo, sin embargo, por repetitivo que parezca, suena disonante en este concierto desbordado que es el mundo actual, por más que se repitan argumentos conocidos.
En toda Europa surgen movimientos políticos identitarios de una u otra manera, ya sea frente a los extranjeros, frente a otras clases, frente a otra casta o contra otra religión.
Nada que repetir sobre lo que ya se adelantó someramente en otras entradas; es increíble que a estas alturas de la historia existan movimientos islámicos profesados por devotos capaces de recurrir al terrorismo, a las acciones encaminadas a ocasionar terror, valiéndose para esta forma de barbaridad premedieval de un amplio elenco de nuevas tecnologías. Estos pretendidos musulmanes centran su estrategia en una interpretación sesgada y literalista del islam, recurriendo a las fuentes del mismo de forma integrista y purista (salafismo) para intentar desprender de su corpus teológico todo tipo de modernismos que serían a su juicio contrarios a la esencia pura de una religión en la que, no obstante, el concepto de piedad, paz, ayuda al necesitado e incluso el sentimiento místico de vinculación amorosa con Dios puede recordarnos perfectamente a los místicos cristianos.
La guerra de Iraq y la guerra civil siria son una clara consecuencia de la intervención occidental en la zona cometiendo un error tras otro, desde la tibieza europea y la falta de altura moral de la administración americana. Ni había armas de destrucción masiva en Iraq, ni Saddam, que fue durante mucho tiempo un aliado laico de occidente, era un Ben Laden y si pasó a ser la bestia negra tal vez fuera por desequilibrar en inestable balanceo de los intereses petrolíferos de la zona (otra vez la infraestructura económica marxiana).
El partido laico y panárabe Baas que apoyaba a Saddam (digámoslo así) y a otros regímenes de la zona fue barrido y la alternativa ha sido el nacimiento de corrientes radicales islámicas que ya latían y resultan difíciles de contener, como sucedió en Afganistán. Caemos en la cuenta de que no puede trasplantarse la historia y que la "primavera árabe" no fue más que una monumental estupidez de quienes creen que puede pasarse del islam preindustrial a la democracia liberal sin cambiar de base la economía de los países afectados.
El propio Hussein, tras el ataque americano con motivo de su invasión de Kuwait, empezó a comportarse como un creyente e incorporó a la bandera nacional el lema que proclamaba que Alah es el mas grande.
Ahora, una mezcla de estados pretende intervenir en la zona formando coalición, sin haber aprendido nada de Afganistán y sin estar de acuerdo siquiera en lo que deben hacer o cómo hacerlo, todo mientras otro estado, el Estado del Islam (Al daula al Islamía) que no es un estado como se entiende el concepto en occidente, sino un califato que está sustituyendo al Estado fallido postbélico de Iraq y se encarga de aplicar su aberrante manera de entender la sharía, mientras practica el exterminio de cristianos y kurdos (otra vez el histórico genocidio de los kurdos, el mayor pueblo sin estado del mundo, ni propio ni ajeno que los pueda acoger; milenaria nacionalidad "histórica" de origen indoeuropeo).
Occidente apoya ahora a los peshmergas del Kurdistán. La población de esta región, sin embargo, fue objeto de genocidio por parte de turcos e iraquíes con armas vendidas a Saddam Hussein por los soviéticos, Francia y gas mostaza suministrado por Alemania ( la España de Felipe González , como muchos otros países, también vendió armamento convencional). Estados Unidos y sus aliados tratan de entenderse con el Irán Chií, antes la base del eje del mal, para enfrentar el peligro integrista sunní que encarna el Estado Islámico, posponiendo de forma realista el contencioso nuclear.
La crisis también está agudizando los latentes conflictos identitarios de Europa, donde hay naciones sin Estado pero, desde luego, sin relación alguna con la mencionada situación de los kurdos.
Hace unos días votaron los escoceses sobre una posible segregación del Reino Unido conservando lengua, moneda e incluso corona. Es extraño el Reino Unido, un país sin constitución escrita en el que se vota de veras sobre su fragmentación, aunque no hace tanto que se suspendió la autonomía irlandesa y se ocupó la región por el ejército.
No hace tanto que los belgas estuvieron un año largo sin gobierno porque no podían entenderse las minorías flamenca y valona; el mismo conflicto podría darse en Chequia, Hungría, Rumanía, Eslovaquia o la Bretaña francesa, sin mentar cada una de las repúblicas de la antigua URSS.
En Francia la crisis ha permitido el ascenso de la ultraderecha como en España de la ultraizquierda; y ambos movimientos desde distintas identidades representativas y desde la pretendida "superioridad moral" frente a la clase política en esta coyuntura de crisis.
En España se plantea la cuestión catalana, que desde su inicio, a principios del siglo XIX se basaba en una pretendida reacción al centralismo y a la inmoralidad del grupo gobernante. En gran medida, el problema centralista es ya historia y los últimos acontecimientos del Caso Pujol --y lo que veremos-- nos resuelven cualquier duda sobre la moralidad de la clase dirigente catalana.
Sin embargo, estos tópicos no son nuevos, ya se plantearon a principios del Siglo XIX, pero sin que se intentara quebrar la unidad nacional o estatal (solo muy tardíamente se concluyó que España era un Estado y Cataluña una nación); al principio se entendió a la inversa, dando a "nación" el significado liberal y a "Estado" el medieval, para entendernos durante décadas. Lo cierto es que el propio Almirall, el padre del catalanismo, acabó su vida muy lejos del nacionalismo, como lo hiciera Arana respecto del movimiento identitario vasco.
Lo cierto es que el pensamiento nacionalista de las regiones periféricas no puede entenderse sin el movimiento integrista que fue el carlismo en los días de su nacimiento, como reacción moral cristiana y local al liberalismo "inmoral" y anticristiano centralista (aunque otro padre del catalanismo, Cambó, renegó de la II República que acabó por suspender el Estatut; el lider de la Lliga acabó financiando y promoviendo el reconocimiento del régimen de Franco en este bucle que muchos nacionalistas regionales acaban haciendo hacia el realismo al final de sus vidas, tal vez creyéndose cuerdos desde la vejez, el agotamiento y la agonía, como Alonso Quijano).
El otro componente de todo nacionalismo, junto a la exaltación neorromántica de las particularidades locales y raciales frecuentemente, es el odio a lo que no sea homogéneo y localista (esto en una Europa Unida y un mundo global), adelantando ya por otro prócer del catalanismo conservador, Prat de la Riba, en su obra "La Nacionalitat Catalana":
---"Es menester acabar con esta monstruosa bifurcación de nuestra alma, sentirse españoles y catalanes a la vez. Somos catalanes y solo catalanes. Este cambio no lo ha hecho el amor, sino el odio"
Este pensamiento, no obstante, no fue el más común, sino que los movimientos regionalistas fueron en su inicio razonables acciones de protección de la identidad dentro de una generalidad no excluyente. Prueba de ello fue la Primera República, promovida y dirigida por catalanes que planteaban un federalismo de izquierdas que hoy parece nuevo y se plantea como alternativa, pero que ya fue ensayado no con mucho éxito durante la Primera República, proyecto que hubiera podido ser viable pero desembocó en una forma delirante de cantonalismo que llevó a algunos a considerar naciones a la población de ciertos términos municipales.
Sin embargo, subyace lo de siempre. No se protege la hermosa lengua catalana que nunca gozó de tanta vitalidad y afecto por parte los que somos aficionados a la lectura, lengua que, sin embargo, recibió en su día una poda empobrecedora, desde dentro del catalanismo, con la reforma rigorista de Pompeu Fabra, ni las instituciones autonómicas que tienen potestades verdaderamente federales; el problema es el dinero.
Ya en 1885, un movimiento social que se parecía mucho al catalanismo actual pero era memos petulante, presentó al rey una "Relación de Agravios" ("Memorial de Greuges") para evitar el efecto de la industria inglesa textil sobre la catalana, que habría que proteger en un contexto de pérdida de las colonias españolas y del comercio con ellas.
La particularidad de este vaivén catalán es la extraña sensación de un déjà vu surrealista sobre lo que pudiera venir.
Imaginemos que se prohíbe la votación y que una parte de la sociedad política catalana intenta expresarse. Imaginemos que se suspende la autonomía y el Gobierno de Madrid utiliza a los Mossos d'Esquadra para impedir el sufragio. Se volvería a repetir una nueva suspensión de la autonomía desde dentro, incluso por policías que en su origen histórico, tras la Guerra de Sucesión, fueron instituidos por la administración borbónica con la finalidad de perseguir a los austracistas.
Y alguien podría repetir lo que Figueras espetó a su Consejo de Ministros durante la Primera República, antes de coger la puerta y mandarlos a todos a hacer puñetas:
---"Estic fins als collons de tots nosaltres!"
El otro componente de todo nacionalismo, junto a la exaltación neorromántica de las particularidades locales y raciales frecuentemente, es el odio a lo que no sea homogéneo y localista (esto en una Europa Unida y un mundo global), adelantando ya por otro prócer del catalanismo conservador, Prat de la Riba, en su obra "La Nacionalitat Catalana":
---"Es menester acabar con esta monstruosa bifurcación de nuestra alma, sentirse españoles y catalanes a la vez. Somos catalanes y solo catalanes. Este cambio no lo ha hecho el amor, sino el odio"
Este pensamiento, no obstante, no fue el más común, sino que los movimientos regionalistas fueron en su inicio razonables acciones de protección de la identidad dentro de una generalidad no excluyente. Prueba de ello fue la Primera República, promovida y dirigida por catalanes que planteaban un federalismo de izquierdas que hoy parece nuevo y se plantea como alternativa, pero que ya fue ensayado no con mucho éxito durante la Primera República, proyecto que hubiera podido ser viable pero desembocó en una forma delirante de cantonalismo que llevó a algunos a considerar naciones a la población de ciertos términos municipales.
Sin embargo, subyace lo de siempre. No se protege la hermosa lengua catalana que nunca gozó de tanta vitalidad y afecto por parte los que somos aficionados a la lectura, lengua que, sin embargo, recibió en su día una poda empobrecedora, desde dentro del catalanismo, con la reforma rigorista de Pompeu Fabra, ni las instituciones autonómicas que tienen potestades verdaderamente federales; el problema es el dinero.
Ya en 1885, un movimiento social que se parecía mucho al catalanismo actual pero era memos petulante, presentó al rey una "Relación de Agravios" ("Memorial de Greuges") para evitar el efecto de la industria inglesa textil sobre la catalana, que habría que proteger en un contexto de pérdida de las colonias españolas y del comercio con ellas.
La particularidad de este vaivén catalán es la extraña sensación de un déjà vu surrealista sobre lo que pudiera venir.
Imaginemos que se prohíbe la votación y que una parte de la sociedad política catalana intenta expresarse. Imaginemos que se suspende la autonomía y el Gobierno de Madrid utiliza a los Mossos d'Esquadra para impedir el sufragio. Se volvería a repetir una nueva suspensión de la autonomía desde dentro, incluso por policías que en su origen histórico, tras la Guerra de Sucesión, fueron instituidos por la administración borbónica con la finalidad de perseguir a los austracistas.
Y alguien podría repetir lo que Figueras espetó a su Consejo de Ministros durante la Primera República, antes de coger la puerta y mandarlos a todos a hacer puñetas:
---"Estic fins als collons de tots nosaltres!"
PERSEIDAS (11-8-14)
F. D. Á.
+ 11-8-2004
In memoriam.
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Ángela visita el camposanto varias veces al año. Esta mañana temprano, con sus enseres de limpieza, tomó el autobús para entrar en el recinto cuando abre sus puertas. Llena el cubo, saca una bayeta que empapa en el interior del recipiente y la pasa sobre las lápidas de los familiares que yacen allí. Mientras hace esto va refiriendo algo en voz baja, unas palabras silvantes que resultan imperceptibles porque hoy no ha desayunado; no ha tomado sus pastillas y ha olvidado ponerse la prótesis dental. Vista desde lejos, pareciera que habla con sus familiares o , tal vez, estuviera rezando.
Por el camino va repasando de memoria el lugar en que se encuentra un sobrino fallecido prematuramente, una prima que pasó a la otra vida hace meses, sus cuñados... todos están allí. Los recuerda con melancolía y un poco sorprendida de cuántos años han pasado desde que faltan, aunque no están ausentes de su memoria.
Va y viene a la fuente trasegando cubos de agua con los que limpiar otra vez las lápidas. Antes ha retirado un cepillo que se encontraba junto a un ciprés para barrer las escamas de los árboles que el tiempo y el viento habían acumulado sobre la tumba.
De tanto ir ya conoce a los vecinos. El niño enterrado en el patio de párvulos cuyo nombre no se entiende en una chapa sujeta a una cruz, escrita con faltas de ortografía. El panteón del segundo patio de factura neoclásica en el que yacen los huesos de algunas personas pudientes. Las lápidas de los canónigos, unas escritas en latin y otras con unas menciones vanidosas referidas a la importancia del finado.
---"Emilio, tráeme más agua. Quiero dejar esto bien limpio. Aunque no sé para qué tanto... Me quiero ir con la conciencia tranquila..." le dice a su hijo, un hombre de mediana edad que la acompaña, el cual, en silencio se va con el cubo hacia la fuente, entre un bosque de cruces, bajo los cipreses, en una mañana de verano fresca, con aires que traen arrullos de tórtola.
Emilio vuelve con el cubo y observa a su madre, anciana pero enérgica, restregando la lápida de la tumba del padre. Recuerda los epitafios que estudió cuando era universitario. Se le viene a la memoria una lápida medieval de un prócer insigne que yacía frente al altar, a un lado, en una basílica italiana, bajo una tumba desgastada por el paso de muchos fieles de siglos atrás y de tanto turista que viniera de todo el mundo desde hace pocos años para caminar por encima del sitio en el que reposan sus huesos. Sin pensarlo, se sienta con respeto sobre la losa de un túmulo cercano, observando el trajín de su madre y recordando a su padre, su enfermedad, su agonía y el desgarrador recuerdo que en su día creyó que nada podría borrar. Mientras recuerda fuma un cigarrillo; es adicto al tabaco como lo era él. Antes se emocionaba cuando iba al cementerio, ahora solo recuerda con pena y resignación los estragos del tiempo y reflexiona para sí que con mucha frecuencia vienen los ausentes a su memoria, pero de la manera como se recuerda a alguien que se pierde en la lejanía y las brumas del olvido, con sensible melancolía, con resignación aceptada; sin el dolor lacerante de la pérdida reciente.
Un dumper pasa remolcando el carro en el que un funcionario deposita las flores secas que retira con diligencia para evitar la suciedad. Emilio piensa para sí que el recuerdo es intermitente, como las flores que se traen, se secan y se llevan y se consuela aceptando que las cosas solo pueden ser así, mientras cae en la cuenta que al ir a cargar un tercer cubo de agua ha pasado sobre una losa que, casi ilegible, contiene los nombres de algunas personas, enterradas a nivel de suelo bajo un mármol al que le faltan letras en el que puede leerse, no obstante, la palabra "perpetua".
Mientras lee la vieja tapa de la tumba se da cuenta de que el cubo ha rebosado. Sus zapatos están chorreando. Recibe una llamada al móvil y cuelga sin contestar, antes de apagar el teléfono. Su madre ha finalizado la tarea y la acompaña hacia el exterior, mientras ella le va refiriendo, hablando en presente, dónde se encuentran sus familiares, mencionados por su nombre, como si se tratara se personas vivas que se encontraran allí descansando. Como si los vivos llevaran su vida en la ciudad y los difuntos vivieran en paz, felices en la compañía de sus conmuertos.
Se alejan juntos, ella apoyándose en un bastón, hablando con su hijo. Él, en silencio, apurando un último pitillo antes de ayudar a la madre a subir al coche, ya que aún no pudiendo evitar el camino de ida, la ha convencido para no volver en autobús pues sus maltrechas rodillas le impiden subir al mismo.
Esta madrugada caen estrellas fugaces. Como hizo con su padre, tal vez salga con sus hijos esta noche a ver la lluvia.
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Ángela visita el camposanto varias veces al año. Esta mañana temprano, con sus enseres de limpieza, tomó el autobús para entrar en el recinto cuando abre sus puertas. Llena el cubo, saca una bayeta que empapa en el interior del recipiente y la pasa sobre las lápidas de los familiares que yacen allí. Mientras hace esto va refiriendo algo en voz baja, unas palabras silvantes que resultan imperceptibles porque hoy no ha desayunado; no ha tomado sus pastillas y ha olvidado ponerse la prótesis dental. Vista desde lejos, pareciera que habla con sus familiares o , tal vez, estuviera rezando.
Por el camino va repasando de memoria el lugar en que se encuentra un sobrino fallecido prematuramente, una prima que pasó a la otra vida hace meses, sus cuñados... todos están allí. Los recuerda con melancolía y un poco sorprendida de cuántos años han pasado desde que faltan, aunque no están ausentes de su memoria.
Va y viene a la fuente trasegando cubos de agua con los que limpiar otra vez las lápidas. Antes ha retirado un cepillo que se encontraba junto a un ciprés para barrer las escamas de los árboles que el tiempo y el viento habían acumulado sobre la tumba.
De tanto ir ya conoce a los vecinos. El niño enterrado en el patio de párvulos cuyo nombre no se entiende en una chapa sujeta a una cruz, escrita con faltas de ortografía. El panteón del segundo patio de factura neoclásica en el que yacen los huesos de algunas personas pudientes. Las lápidas de los canónigos, unas escritas en latin y otras con unas menciones vanidosas referidas a la importancia del finado.
---"Emilio, tráeme más agua. Quiero dejar esto bien limpio. Aunque no sé para qué tanto... Me quiero ir con la conciencia tranquila..." le dice a su hijo, un hombre de mediana edad que la acompaña, el cual, en silencio se va con el cubo hacia la fuente, entre un bosque de cruces, bajo los cipreses, en una mañana de verano fresca, con aires que traen arrullos de tórtola.
Emilio vuelve con el cubo y observa a su madre, anciana pero enérgica, restregando la lápida de la tumba del padre. Recuerda los epitafios que estudió cuando era universitario. Se le viene a la memoria una lápida medieval de un prócer insigne que yacía frente al altar, a un lado, en una basílica italiana, bajo una tumba desgastada por el paso de muchos fieles de siglos atrás y de tanto turista que viniera de todo el mundo desde hace pocos años para caminar por encima del sitio en el que reposan sus huesos. Sin pensarlo, se sienta con respeto sobre la losa de un túmulo cercano, observando el trajín de su madre y recordando a su padre, su enfermedad, su agonía y el desgarrador recuerdo que en su día creyó que nada podría borrar. Mientras recuerda fuma un cigarrillo; es adicto al tabaco como lo era él. Antes se emocionaba cuando iba al cementerio, ahora solo recuerda con pena y resignación los estragos del tiempo y reflexiona para sí que con mucha frecuencia vienen los ausentes a su memoria, pero de la manera como se recuerda a alguien que se pierde en la lejanía y las brumas del olvido, con sensible melancolía, con resignación aceptada; sin el dolor lacerante de la pérdida reciente.
Un dumper pasa remolcando el carro en el que un funcionario deposita las flores secas que retira con diligencia para evitar la suciedad. Emilio piensa para sí que el recuerdo es intermitente, como las flores que se traen, se secan y se llevan y se consuela aceptando que las cosas solo pueden ser así, mientras cae en la cuenta que al ir a cargar un tercer cubo de agua ha pasado sobre una losa que, casi ilegible, contiene los nombres de algunas personas, enterradas a nivel de suelo bajo un mármol al que le faltan letras en el que puede leerse, no obstante, la palabra "perpetua".
Mientras lee la vieja tapa de la tumba se da cuenta de que el cubo ha rebosado. Sus zapatos están chorreando. Recibe una llamada al móvil y cuelga sin contestar, antes de apagar el teléfono. Su madre ha finalizado la tarea y la acompaña hacia el exterior, mientras ella le va refiriendo, hablando en presente, dónde se encuentran sus familiares, mencionados por su nombre, como si se tratara se personas vivas que se encontraran allí descansando. Como si los vivos llevaran su vida en la ciudad y los difuntos vivieran en paz, felices en la compañía de sus conmuertos.
Se alejan juntos, ella apoyándose en un bastón, hablando con su hijo. Él, en silencio, apurando un último pitillo antes de ayudar a la madre a subir al coche, ya que aún no pudiendo evitar el camino de ida, la ha convencido para no volver en autobús pues sus maltrechas rodillas le impiden subir al mismo.
Esta madrugada caen estrellas fugaces. Como hizo con su padre, tal vez salga con sus hijos esta noche a ver la lluvia.
sábado, 9 de agosto de 2014
CANCIÓN TRISTE
Solo hay algo más importante que la inteligencia; la bondad. La falta de bondad anula la capacidad de entender; no ponerse en el lugar del otro hace que desde el principio yerre el entendimiento.
He terminado la lectura de un libro sobrecogedor relativo a la época de la Gran Purga estalinista. Se titula "El borracho y la vendedora de flores. Autopsia de un asesinato de masas" (Ed. Tallandier) y es una descripción detallada, una crónica explicativa con gran cantidad de detalles de las purgas que muchos cargan sobre Stalin, pero que, en realidad, fue la concreción histórica de un pensamiento totalitario que arrasó Europa; un continente que enloqueció tras el trauma de la primera Guerra Mundial.
El libro de Werth empieza describiendo el caso de un revisor de trenes que en una estación cercana a Moscú, borracho, arroja en la cantina una botella que viene a dar contra el retrato del presidente de la URSS. Mediante el inconsistente testimonio de dos testigos, en un procedimiento extrajudicial, administrativo, similar al que en nuestro país se tramita y finaliza con una multa de tráfico, en menos de una semana, el alborotador fue ejecutado mediante un tiro en la nuca, típico procedimiento de "fusilamiento" bolchevique.
Decenas de miles de personas murieron de esta forma bajo el dogma totalitario. Una instrucción secreta de Stalin reclamaba un número de detenciones y ejecuciones que había que alcanzar, dependiendo de los estados, las etnias o la condición social (antiguos propietarios de tierras, finlandeses, polacos, lumpenproletariado; desarraigados, niños mendigos...etc) que ocasionaron la muerte de muchos millones de personas por ejecuciones sumarias, hambre o enfermedades. Y todo esto en nombre de un ideal, nacido tras este sangriento parto, que pretendidamente traería igualdad, libertad y fraternidad. Otra vez. Todo esto en nombre de la razón, la lucha contra la opresión; la igualdad como liberación de los oprimidos.
En otro libro del mismo autor se da cuenta del genocidio de Nazino, una isla en medio de Siberia a la que fueron deportados varios miles de "indeseables" que acabaron por practicar el canibalismo
("L' île aux cannibales").
Como muchas veces ha sucedido, cuando la violencia cruda es la partera de la historia, a la acción sucede la reacción. Tras la Primera Guerra Mundial llegó un tratado injusto que humilló a Alemania tanto como este país había humillado antes a Francia, agredido en esta ocasión, pero agresor tantas veces en el siglo XIX. Alemania, para alcanzar la linea de flotación de los aliados, envió un torpedo llamado Lenin a organizar una revolución en el interior de un estado monárquico medieval y casi esclavista. Nació el experimento soviético y la aplicación práctica de la lucha de clases marxista que acabó en las ejecuciones de masas y el Gulag.
La reacción acabó en la Segunda Guerra Mundial (hoy se cumple aniversario del infame lanzamiento de la bomba de Nagasaki), con la mayor carnicería que los tiempos hayan conocido.
Leyendo el libro de Werth uno concluye inmediatamente que lo que se relata no es posible más que cuando el poder cae en manos de un dictador enfermo, en el seno de una sociedad enferma, mediante el ejercicio del poder sin límites, en el que se desconocen los Derechos Humanos que, proclamados en la posguerra y recogidos por muchos países, son sistemáticamente despreciados en demasiadas ocasiones.
En un proceso de alucinación colectiva que también encontramos en Alemania y recuerda a la lógica sectaria y al metalenguaje de los terroristas, se creaban órganos que pretendidamente representaban al pueblo, a los soldados y trabajadores en un experimento alternativo a la democracia representativa ("democracia burguesa") pero que no era más que un proceso de decantación hacia la dictadura unipersonal. Trotski, judio ucraniano; asesino asesinado por Stalin, fue quien creó el metalenguaje representativo de una supuesta realidad alternativa a la burguesa; así, el Gobierno se llamaba Sovnarkom ( siglas de Consejo de Comisarios del Pueblo), los ministros eran "comisarios" y los encargados de "misiones especiales" eran los verdugos.
A nuestros ojos parece increíble que la humanidad pueda llegar a la degradación de las sociedades totalitarias europeas del siglo XX; todo sucedió porque gente inteligente consideró serlo más de la cuenta, se armó de un pretendido dogma superior y empezó a construir una Historia de liberación que nacería tras una violencia que debería ser transitoria en el proceso de nacimiento de la libertad. Lo que sucedió realmente ya lo conocemos.
Sin embargo en esa sociedad esquizoide existía el sentimiento de culpa ya que muchos eran conscientes de lo que estaban haciendo. Modernos autores informan que Stalin se confesó varias veces en su vida. En el libro de Nicolas Werth se reproducen informes de altos cargos políticos que transcriben secretamente otros de los responsables de los campos de concentración, en los que se dice que la gente muere de frío, que no hay ropa, que se comen a los perros y padecen tuberculosos o tifus, que al no tomar verdura en meses sufren escorbuto y que eran tantos los deportados que llegaban que morían a miles de frío siberiano o de pura desnutrición.
A la muerte de Stalin, Kruchev inició el proceso de revisión de la política soviética con el informe secreto al Congreso del PCUS, pero uno de los más competentes ejecutores de la política de disparo en la nuca y deportación había sido él, que organizó a su vez el asesinato del genocida Beria para hacerse con el poder.
A estas alturas, sin embargo, la violencia política no es agua pasada; esta mañana se han reanudado las hostilidades en Gaza. ¿Qué diferencia hay en considerar prescindible y objeto de eliminación a un alcohólico por considerarlo residuo marginal, un deficiente mental por ser una carga social o un judío o palestino por el mero hecho de serlo?
Durante la Segunda Guerra Mundial, la juventud europea en plena carnicería escuchaba a Piaf, Dietrich o a Vera Lynn (tiene 97 años) y su famosa canción "We`ll meet again" (Nos veremos de nuevo", una promesa a la espera del reencuentro con quien perdiera la vida). En la tragedia, las tres cantantes se entregan a la esperanza del amor, en canciones de desgarradora belleza.
Os regalo "We'll meet again" de la magnífica Lynn. Una canción a la esperanza. La canción más triste y esperanzada que se haya cantado.
Mientras que en la más trágica zozobra haya canciones al amor y la esperanza, la lucha por la bondad y la razón no está perdida.
https://www.youtube.com/watch?v=OJKMji2688M
He terminado la lectura de un libro sobrecogedor relativo a la época de la Gran Purga estalinista. Se titula "El borracho y la vendedora de flores. Autopsia de un asesinato de masas" (Ed. Tallandier) y es una descripción detallada, una crónica explicativa con gran cantidad de detalles de las purgas que muchos cargan sobre Stalin, pero que, en realidad, fue la concreción histórica de un pensamiento totalitario que arrasó Europa; un continente que enloqueció tras el trauma de la primera Guerra Mundial.
El libro de Werth empieza describiendo el caso de un revisor de trenes que en una estación cercana a Moscú, borracho, arroja en la cantina una botella que viene a dar contra el retrato del presidente de la URSS. Mediante el inconsistente testimonio de dos testigos, en un procedimiento extrajudicial, administrativo, similar al que en nuestro país se tramita y finaliza con una multa de tráfico, en menos de una semana, el alborotador fue ejecutado mediante un tiro en la nuca, típico procedimiento de "fusilamiento" bolchevique.
Decenas de miles de personas murieron de esta forma bajo el dogma totalitario. Una instrucción secreta de Stalin reclamaba un número de detenciones y ejecuciones que había que alcanzar, dependiendo de los estados, las etnias o la condición social (antiguos propietarios de tierras, finlandeses, polacos, lumpenproletariado; desarraigados, niños mendigos...etc) que ocasionaron la muerte de muchos millones de personas por ejecuciones sumarias, hambre o enfermedades. Y todo esto en nombre de un ideal, nacido tras este sangriento parto, que pretendidamente traería igualdad, libertad y fraternidad. Otra vez. Todo esto en nombre de la razón, la lucha contra la opresión; la igualdad como liberación de los oprimidos.
En otro libro del mismo autor se da cuenta del genocidio de Nazino, una isla en medio de Siberia a la que fueron deportados varios miles de "indeseables" que acabaron por practicar el canibalismo
("L' île aux cannibales").
Como muchas veces ha sucedido, cuando la violencia cruda es la partera de la historia, a la acción sucede la reacción. Tras la Primera Guerra Mundial llegó un tratado injusto que humilló a Alemania tanto como este país había humillado antes a Francia, agredido en esta ocasión, pero agresor tantas veces en el siglo XIX. Alemania, para alcanzar la linea de flotación de los aliados, envió un torpedo llamado Lenin a organizar una revolución en el interior de un estado monárquico medieval y casi esclavista. Nació el experimento soviético y la aplicación práctica de la lucha de clases marxista que acabó en las ejecuciones de masas y el Gulag.
La reacción acabó en la Segunda Guerra Mundial (hoy se cumple aniversario del infame lanzamiento de la bomba de Nagasaki), con la mayor carnicería que los tiempos hayan conocido.
Leyendo el libro de Werth uno concluye inmediatamente que lo que se relata no es posible más que cuando el poder cae en manos de un dictador enfermo, en el seno de una sociedad enferma, mediante el ejercicio del poder sin límites, en el que se desconocen los Derechos Humanos que, proclamados en la posguerra y recogidos por muchos países, son sistemáticamente despreciados en demasiadas ocasiones.
En un proceso de alucinación colectiva que también encontramos en Alemania y recuerda a la lógica sectaria y al metalenguaje de los terroristas, se creaban órganos que pretendidamente representaban al pueblo, a los soldados y trabajadores en un experimento alternativo a la democracia representativa ("democracia burguesa") pero que no era más que un proceso de decantación hacia la dictadura unipersonal. Trotski, judio ucraniano; asesino asesinado por Stalin, fue quien creó el metalenguaje representativo de una supuesta realidad alternativa a la burguesa; así, el Gobierno se llamaba Sovnarkom ( siglas de Consejo de Comisarios del Pueblo), los ministros eran "comisarios" y los encargados de "misiones especiales" eran los verdugos.
A nuestros ojos parece increíble que la humanidad pueda llegar a la degradación de las sociedades totalitarias europeas del siglo XX; todo sucedió porque gente inteligente consideró serlo más de la cuenta, se armó de un pretendido dogma superior y empezó a construir una Historia de liberación que nacería tras una violencia que debería ser transitoria en el proceso de nacimiento de la libertad. Lo que sucedió realmente ya lo conocemos.
Sin embargo en esa sociedad esquizoide existía el sentimiento de culpa ya que muchos eran conscientes de lo que estaban haciendo. Modernos autores informan que Stalin se confesó varias veces en su vida. En el libro de Nicolas Werth se reproducen informes de altos cargos políticos que transcriben secretamente otros de los responsables de los campos de concentración, en los que se dice que la gente muere de frío, que no hay ropa, que se comen a los perros y padecen tuberculosos o tifus, que al no tomar verdura en meses sufren escorbuto y que eran tantos los deportados que llegaban que morían a miles de frío siberiano o de pura desnutrición.
A la muerte de Stalin, Kruchev inició el proceso de revisión de la política soviética con el informe secreto al Congreso del PCUS, pero uno de los más competentes ejecutores de la política de disparo en la nuca y deportación había sido él, que organizó a su vez el asesinato del genocida Beria para hacerse con el poder.
A estas alturas, sin embargo, la violencia política no es agua pasada; esta mañana se han reanudado las hostilidades en Gaza. ¿Qué diferencia hay en considerar prescindible y objeto de eliminación a un alcohólico por considerarlo residuo marginal, un deficiente mental por ser una carga social o un judío o palestino por el mero hecho de serlo?
Durante la Segunda Guerra Mundial, la juventud europea en plena carnicería escuchaba a Piaf, Dietrich o a Vera Lynn (tiene 97 años) y su famosa canción "We`ll meet again" (Nos veremos de nuevo", una promesa a la espera del reencuentro con quien perdiera la vida). En la tragedia, las tres cantantes se entregan a la esperanza del amor, en canciones de desgarradora belleza.
Os regalo "We'll meet again" de la magnífica Lynn. Una canción a la esperanza. La canción más triste y esperanzada que se haya cantado.
Mientras que en la más trágica zozobra haya canciones al amor y la esperanza, la lucha por la bondad y la razón no está perdida.
https://www.youtube.com/watch?v=OJKMji2688M
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