Dan en el cine una extraordinaria película titulada "Descifrando Emigma", del director noruego Morten Tyldum. Está basada en un libro sobre la vida del matemático Turing. El título de la película es muy apropiado, tanto en inglés (Juego de imitación) como en español, pues el film trata de la máquina de cifrado "Enigma", de la disimulación del mundo del espionaje y de las enigmáticas relaciones vitales del gran científico británico.
En la cinta, cuyo argumento no voy a desentrañar, se plantean, a varios niveles, dilemas científicos y morales, concentrados para su mayor comprensión y dramaticidad en el guión cinematográfico que, por lo que sé, es bastante fiel al libro biográfico ("Alan Turing: The Enigma", de A. Hodges, Ed. Paperback).
Para los que puedan ver la película, que os aconsejo, solamente os dejo y comparto de pasada algunas reflexiones, algunos enigmas relacionados con la vida del lógico y sus vicisitudes a lo largo de los años, que son planteadas en la película y que pudieran quedar desplazados, ensombrecidos por la evolución dramática de la misma y el argumento principal que nos deja atrapados cuando vemos el film.
La obra está muy bien urdida, ya que es muy difícil elaborar un guión sobre la vida de un científico, de muy compleja personalidad, planteando tanto su biografía vital como intelectual y entender la complejidad del tema que subyace bajo el argumento principal.
Vista su vida desde el presente, resulta extraño que alguien tan brillante como Einstein puediera acabar arruinando su vida por los motivos que llevaron a la desgracia a Oscar Wilde en el siglo anterior.
El argumento principal, no obstante, es la imitación; en su sentido más amplio, incluyendo la emulación o la mentira. Deja la película, la vida del brillante matemático, lógico y filósofo, abiertos muchos interrogantes y dilemas (incluida la propia forma de su muerte, siempre a través del emblemático fruto de la manzana, que ya se adelanta secundariamente en el transcurso del argumento. La manzana, con tan amplias connotaciones relativas al conocimiento). Interrogantes en cuanto a la instrumentalización del descubrimiento de información de guerra junto a su intencional ocultación que llegan a plantear cuestiones morales de mucho calado.
Otro argumento del film es la pregunta intemporal de cómo llegar desde la práctica ignorancia a vencer el infinito desconocimiento. De manera significativa, salvadas las distancias y el tiempo, el equipo de criptólogos británicos llegó a descubrir cómo funcionaban los mecanismos de seguridad de los comunicados secretos nazis por el mismo procedimiento general que aplicó Champollion para traducir los jeroglíficos egipcios: buscar una palabra conocida (dos palabras en el caso de Turing), tomarlas como punto de apoyo y poder traducir el resto de la información. En el caso del francés, lingüista del siglo XIX, éste se apoyó en los cartuchos que contenían los nombres de los faraones, escritos y enmarcados así sobre una piedra, tanto en egipcio hierático, como en el demótico o en griego para, con la ayuda de la lengua copta, una lengua muerta pero conocida, llegar a traducir palabras de una lengua no solo muerta, sino olvidada e inaccesible como era el egipcio, pudiendo así dar contenido a frases, de manera que se pudo tener acceso al estudio directo de las fuentes de una de las etapas más apasionantes dela Historia de la humanidad. El revolucionario descubrimiento de Champollion hizo volver sobre sí misma toda la egiptología.
Lo llamativo es que tardara el equipo de Turing, en el que había lingüistas, tanto tiempo en aplicar este mismo método que, finalmente, fue la manera de convertir dos palabras alemanas en la punta de la hebra y poder desenredar el encriptado de los comunicados militares ultrasecretos.
La lingüistica más la Historia nos lleva al conocimiento en un caso; en el segundo es fundamentalmente las matemáticas y su hija, la incipiente cibernética, las que se constituyen en una vía de conocimiento. La médula de este conocimiento, en ambos casos, es la tenacidad y la lógica. También la intuición inteligente.
Las consecuencias de ambos descubrimientos; la traducción de la Piedra Rosetta y toda la inmensa cantidad de información histórica asociada a ella, así como el descifrado de las claves militares, son dos momentos estelares en la historia del conocimiento; en el primer caso por su alcance científico "per se", en el segundo por sus consecuencias bélicas y por ser el inicio de la inteligencia artificial. En mi opinión, quizás sea más importante la primera por el esfuerzo del trabajo individual, mas la segunda porque, por fin, se aplica la tecnología como ciencia del tratamiento de la información. Champollion dio un gigantesco salto hacia adelante desde el pasado y Turing desde el presente hacia el futuro.
Volviendo al argumento principal, la película nos plantea dudas éticas viendo lo que va sucediendo en la medida en que se desarrolla la trama. ¿Podemos ocultar información, mentir, si con ello se consigue un bien? ¿Es posible que la ley escrita o las costumbres puedan considerar indecentes formas de vida que solo dos personas, y en lo que solo a ellas afecta, pueden entender? ¿Tiene el Estado potestad para interferir en lo que es la ética personal y la conducta sexual de las personas? ¿Hasta dónde puede llegar esa interferencia? ¿Es posible el amor conyugal sin sexo? En este caso ¿Puede admitirse que haya formas especiales de amor entre personas de distinta identidad sexual? ¿Puede una vida ser objeto de un cálculo estadístico para decidir quién vive o quién muere? ¿Puede tomarse esa decisión si el resultado final es que mueren menos en general aunque haya que permitir que muera alguno en particular? ¿Se puede responder una pregunta ética mediante un razonamiento automático? ¿Piensan las máquinas?.
Ese elenco de preguntas pudiera parecer un mero juego lógico, de la naturaleza de los que creó el propio Turing (me remito a "la máquina universal de Turing" de la teoría de autómatas); estas cuestiones y sus diversas respuestas fueron y son muy utilizadas para justificar posturas éticas forzadas.
Paradógicamente, Turing destinó una parte de su tiempo a intentar resolver un problema matemático planteado por el filósofo alemán Leibniz, tras construir, también él, siglos antes, una calculadora. De forma significativa, el problema se denominaba "Das Entscheidungsproblem" o problema de la decisión.
Durante la Segunda Guerra Mundial hubo informadores, espías, que eran dobles agentes, muchas veces con conocimiento de ambos frentes. Durante la misma se dio permanentemente la traición entre aliados; la ocultación de información, la delación interesada, la relación en el seno de la mentira participando en un juego de imitación de complejas y profundísimas connotaciones morales. Incluso se llegó a decir que los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki obedecían a la necesidad de acortar la guerra y salvar vidas mediante esa acción, mientras se habían estado traicionando, unos a otros, los servicios de inteligencia aliados y se había disimulado permitiendo ciertos desastres para no delatarse y evitar así que el enemigo se previniera y conociera que la otra parte estaba ya informada de lo que iba a suceder. Mentiras de segundo grado. Salvar vidas de soldados americanos y británicos cuando los soviéticos habían perdido más de 20 millones, mientras sus aliados les ocultaban información y retrasaban la apertura del segundo frente en Europa, sin compartir (o tal vez sí, aunque solo hasta cierto punto) la ventaja de haber quebrado la seguridad cifrada de la máquina Enigma.
Queda este planteamiento magníficamente formulado en la película por el papel del agente del MI6, un servicio de inteligencia que es tan secreto que no existe formalmente. Un agente de turbios manejos, con difusas reglas de acción, dentro de una organización inexistente.
Contestar a esas preguntas, complejas y llenas de variables, puede llevarnos a una postura consciente de perpleja ignorancia, pero de conocimiento de la injusticia que a personas concretas puede hacer sufrir la estadística unida a la política (fue el caso del propio Turing, para quien la ética era, en cierta medida, matemática).
¿Hay que salvar la vida de quien ayuda a terceros , asume el riesgo y enferma de un virus mortal y muy contagioso con riesgo para los propios? ¿Hay que aplicar recursos escasos para salvar a unos cuantos que sufren enfermedades raras? ¿En la lista de espera, hay que dar preferencia a los enfermos que tienen mejores posibilidades de cura? ¿Se debe permitir formas de flexibilidad productiva que generen mayor dinamicidad económica si hubiera que aplicar reformas que dejan por el camino a millones de parados, aunque muy posiblemente el resultado final sea mejor y sólo el que estadísticamente puede plantearse de forma eficiente?
¿Puede contestarse a esas preguntas de una forma y al mismo tiempo de la contraria?
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